Categoría: Literaturas en lenguas extranjeras

Rolf Jacobsen

Mujer sentada, de Jakob Weidemann

Rolf Jacobsen (1907-1994) es el iniciador de la poesía moderna en Noruega. Ya en su primer libro (1933) utiliza el verso libre y desarrolla temas tradicionalmente antipoéticos, como la nueva sociedad industrial. En sus libros de madurez, expresará su amor a la naturaleza y su solidaridad con el sufrimiento humano.

EN VOZ BAJA–

Palabras
solo pequeñas
palabras pequeñas
y en voz baja
casi sin aliento
para nosotros

como pajitas rotas
palabras sin luz
y casi sin forma,
palabras como en árboles,
pequeñas medias-palabras
como en el sueño
para nosotros

Entre todo lo grande
pequeñas, pequeñas palabras
que esconden
en el dorso de una mano
y junto a tu lóbulo
pequeñas palabras
completamente sin luz
como animales
y hierba.

El silencio de después, 1965. Traducción de Francisco J. Uriz.


Tong-gyu Hwang

Sin título, de Woo-Seung Yun

La poesía de Tong-gyu Hwang (Corea del Sur, 1938) se nutre de sus viajes, sueños, temores y esperanzas, pero fundamentalmente de la naturaleza. El equilibrio entre tradición y modernidad se alcanza en su obra mediante la combinación de imágenes coreanas tradicionales y otras contemporáneas y cosmopolitas.

EL POETA DEBE SUFRIR MUCHO 1

El poeta Songbok Lee preguntó:
«El poeta para ser poeta debe sufrir mucho, ¿verdad?
Recuerda a Baudelaire, Rimbaud y Du Fu».
¡Vida dura!
Homero, poeta ciego,
llenó todo el Mediterráneo de vino rojo;
Qu Yuan, poeta neurótico,
pintó el nacimiento del río Yangzi en blanco y negro.
¡Difíciles colores!

El poeta debe sufrir mucho…»
Por un momento, corto el hilo del pensamiento y miro el paisaje exterior.
La ventisca cierra y abre mis ojos;
en esa apertura vuela lejos un pájaro descalzo.

Posada de nubes y otros poemas, 1998. Traducción de Francisco Carranza Romero y Óscar Mavila Marquina.


Mohammad Sabbag

Pueblo de adobe, de Brahim Bouhammadi

En la poesía de Mohammad Sabbag (Marruecos, 1927), encontramos, en palabras de Vicente Aleixandre, “cantos inconfundibles, donde hay tanto de pasión propia, coloreada y patética, como de alcanzados acentos de iluminada solidaridad”.

EL LOCO

Durante los diez primeros años de mi vida,
escribí sobre mi traje escolar:
Mi pueblo es mi canción.
Y seguí cantando…
Pasó el tiempo. Sopló el aire. Y se llevó mi canto.

Durante los segundos diez años de mi vida,
tracé sobre mi libro, con mi pluma:
Mi pueblo es mi juventud.
Pasó el tiempo. Sopló el aire. Y borró mi escritura.

Durante los últimos diez años de mi vida,
escribí con mi propio sudor, sobre mi frente:
Mi pueblo –y vuestro pueblo– se ha dormido en vuestros brazos.
Y pasa junto a mí mi propia gente, espantada, diciendo:
¡Ese es el loco! ¡Alejaos de él!

El árbol de fuego, 1954. Versión de Pedro Martínez Montávez.


Mario Luzi

Jinete, de Marino Marini

Mario Luzi (1914-2005) es uno de los más importantes representantes de la corriente hermética en Italia. En su obra, que aúna poesía y pensamiento, continuamente aparecen interrogaciones y elipsis, que reflejan las incertidumbres del escritor ante la realidad y sus metamorfosis.

¿DÓNDE ME LLEVAS, ARTE MÍO…?

¿Dónde me llevas, arte mío,
a qué remoto
desértico territorio
de repente me arrojas?

¿A qué paraíso de salud,
de luz y libertad,
arte, mediante hechizo me escoltas?

¿Mío? no es mío este arte,
lo practico, lo afino,
le abro las reservas
humanas del dolor,
divinas me provee
él de ardor
y de contemplación
en los cielos en los que me adentro…

¡Oh mi indescifrable condición,
mi insostenible encarnación!

«Él, su arte», en Viaje terrestre y celeste de Simone Martini, 1994. Traducción de Pedro Luis Ladrón de Guevara.


Joachim du Bellay

Eva Prima Pandora, de Jean Cousin, el mayor

Dentro del grupo de La Pléyade, destaca por su originalidad el francés Joachim du Bellay (1522-1560), maestro del soneto: en su poesía, el culturalismo adelgaza, para dejar sitio a la confidencia íntima y a los acentos elegíacos.

NO QUIERO ESCUDRIÑAR DE LA NATURA EL FONDO…

No quiero escudriñar de la natura el fondo,
no quiero rebuscar la esencia universal,
no quiero sondear los abismos cubiertos,
ni dibujar del cielo la hermosa arquitectura.

No pinto yo mis lienzos con tan rica pintura,
y argumentos tan altos no los busco en mis versos:
Mas del lugar siguiendo los accidentes varios,
sea del bien o del mal, escribo a la ventura.

A mis versos les lloro, si tengo una tristeza:
y me río con ellos y les cuento el secreto,
pues son del corazón muy fieles secretarios.

Así es que no pretendo peinarlos o adornarlos,
ni con sonoros nombres los quiero disfrazar
sino de notas íntimas o propios comentarios.

Lamentaciones, 1558. Traducción de Luis Antonio de Villena.