Categoría: Literatura colombiana

Gerardo Valencia

Diálogo, de Ignacio Gómez Jamarillo

En la poesía del colombiano Gerardo Valencia (1911-1994), miembro del grupo poético Piedra y Cielo, la sencillez de la belleza armoniza con la profundidad vital.

POESÍA

Amigo, no desdeñes
la humilde poesía,
que en tallo más débil
hay una flor erguida
y en las alas más tenues
puede volar la vida.

Amigo, no destruyas
la oculta poesía,
que en la hierba que pisas
está brillando el día
y en los árboles secos
hay un arpa escondida.

Amigo, no te empeñes
en la palabra esquiva,
que el vocablo más dulce
puede ser la mentira
y en la voz del silencio
está la poesía.

Amigo, no lamentes
la ausente poesía,
que ella está en la añoranza
de la ilusión perdida
y es nueva en la ternura
del amor que se olvida.

Amigo, no te embriagues
de falsa poesía,
que es el agua sencilla
para la sed bebida
y en la luz de un instante
puede estar la alegría.

Amigo, busca siempre
la muda poesía,
la que no tiene forma
para verter su esencia
y que sin tú saberlo
en ti mismo se anida.

El sueño de las formas, 1981.


Harold Alvarado Tenorio

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La exaltación del cuerpo, de la juventud, de la belleza, es central en la poesía del colombiano Harold Alvarado Tenorio (1945), una poesía que pretende romper con los esquemas ideológicos tradicionales, al mismo tiempo que generar placer en el lector.

LA POESÍA

¿Qué eres sino la visión de la noche?

Todo lo nocturno te pertenece.

Invitas a los espléndidos banquetes de los sueños
y a las no menos espléndidas vigilias de la realidad.

Viajas con el hombre y la mujer como si fueras
la llama de sus ojos, el bordón de su felicidad
o el humo espeso de los amaneceres.

Para ti, madre del dolor, sólo hay gloria y pesar,
el mediodía no está escrito en tus agendas.

Ninguna otra cosa eres, poesía,
que la más alta sima donde el loco,
los mortales,
los desheredados de la suerte y la fortuna,
encuentran cobijo.

Tú, la detestada, la leprosa, la purulenta,
eres la mejor de las hembras
la mejor madre
la mejor esposa
la mejor hermana
y la más larga y gozosa de las noches.

Libro del extrañado, 1985.


Darío Jaramillo Agudelo

Darío Jaramillo Agudelo (Colombia, 1947) escribe poemas intensos y desnudos, en torno al amor y los grandes temas humanos. Concibe la poesía como “un estado de alerta, una especie de iniciación sobre el valor alucinatorio del lenguaje”.

ALGÚN DÍA TE ESCRIBIRÉ UN POEMA…

Algún día te escribiré un poema que no mencione el aire ni la noche;
un poema que omita los nombres de las flores, que no tenga jazmines o magnolias.
Algún día te escribiré un poema sin pájaros ni fuentes, un poema que eluda el mar
y que no mire a las estrellas.
Algún día te escribiré un poema que se limite a pasar los dedos por tu piel
y que convierta en palabras tu mirada.
Sin comparaciones, sin metáforas, algún día escribiré un poema que huela a ti,
un poema con el ritmo de tus pulsaciones, con la intensidad estrujada de tu abrazo.
Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha.

Poemas de amor, 1986; 2013.


Álvaro Mutis

Adán, de Eduardo Ramírez Villamizar

La poesía del colombiano Álvaro Mutis (1923-2013) presenta una visión desencantada de la existencia, a través de la voz de Maqroll el Gaviero, personaje de ficción que también protagoniza sus novelas.

CADA POEMA

Cada poema un pájaro que huye
del sitio señalado por la plaga.
Cada poema un traje de la muerte
por las calles y plazas inundadas
en la cera letal de los vencidos.
Cada poema un paso hacia la muerte,
una falsa moneda de rescate,
un tiro al blanco en medio de la noche
horadando los puentes sobre el río,
cuyas dormidas aguas viajan
de la vieja ciudad hacia los campos
donde el día prepara sus hogueras.
Cada poema un tacto yerto
del que yace en la losa de las clínicas,
un ávido anzuelo que recorre
el limo blando de las sepulturas.
Cada poema un lento naufragio del deseo,
un crujir de los mástiles y jarcias
que sostienen el peso de la vida.
Cada poema un estruendo de lienzos que derrumban
sobre el rugir helado de las aguas
el albo aparejo del velamen.
Cada poema invadiendo y desgarrando
la amarga telaraña del hastío.
Cada poema nace de un ciego centinela
que grita al hondo hueco de la noche
el santo y seña de su desventura.
Agua de sueño, fuente de ceniza,
piedra porosa de los mataderos,
madera en sombra de las siemprevivas,
metal que dobla por los condenados,
aceite funeral de doble filo,
cotidiano sudario del poeta,
cada poema esparce sobre el mundo
el agrio cereal de la agonía.

Los trabajos perdidos, 1965.


Fernando Charry Lara

Desnudo, de Enrique Grau

Fernando Charry Lara (1920-2004) fue uno de los primeros poetas colombianos en incursionar en el surrealismo. En sus versos conjuga sabiamente lirismo y erotismo.

EL VERSO LLEGA DE LA NOCHE

En la ciudad de bruma la fiesta
De las noches es un bosque
De cabelleras oscuras y de estrellas.

Turbándome con sus pálidos dedos de rocío
Copio entre los amantes sorpresivas palabras,
Su silencio enloquece las plazas solitarias,
Las calles, los ámbitos callados
Por donde pasa el aire misterioso de siempre.

Es el rumor, las alas
Como al anochecer la sombra
De una cabellera en las manos.
Es el rumor vagando entre vientos,
Entre lúgubres vientos
En que sollozan luces
Y espejos de la ciudad nocturna.

Es el rumor, las sílabas
Que nacen y llevan una canción
Al corazón que sueña,
Una canción, las sílabas
Creciendo en medio de la niebla
O tal flor desnuda bajo la lluvia.
(Nunca hemos amado tanto, nadie
Sabrá decir que hemos amado tanto
En una noche.
En nuestro corazón resuenan los horizontes
Y resuena también la vecindad de la tierra.)

El verso silencioso fue en la noche,
El verso claro fue el instinto
Bajo ruda corteza o piel amarga.
El verso, palabras ceñían los cuerpos
Delgados de las mujeres,
Sus claros cuerpos bajo la luna
Suspendidos en la música,
Sílabas ceñían sus cuerpos
Como voces ardientes, como llamas.

En un árbol de lluvia que gime al viento
Sus canciones,
Sube la sangre en río sollozando ligera
Y soporto encendida la tristeza de un grito
Largamente tendido en medio de la noche.

De la noche sedienta, de la innúmera noche,
De la noche que guarda
Los deseos como sombras,
De las dolorosas, mudas sombras amadas,
Sombras de los deseos,
Sombras de un antiguo amargo silencio.
Amargo, sí, errante silencio en que no queda
Sino el poema en la noche,
Como recuerdo herido por el filo de un beso.

Nocturnos y otros sueños, 1949.