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Fernando Charry Lara

Desnudo, de Enrique Grau

Fernando Charry Lara (1920-2004) fue uno de los primeros poetas colombianos en incursionar en el surrealismo. En sus versos conjuga sabiamente lirismo y erotismo.

EL VERSO LLEGA DE LA NOCHE

En la ciudad de bruma la fiesta
De las noches es un bosque
De cabelleras oscuras y de estrellas.

Turbándome con sus pálidos dedos de rocío
Copio entre los amantes sorpresivas palabras,
Su silencio enloquece las plazas solitarias,
Las calles, los ámbitos callados
Por donde pasa el aire misterioso de siempre.

Es el rumor, las alas
Como al anochecer la sombra
De una cabellera en las manos.
Es el rumor vagando entre vientos,
Entre lúgubres vientos
En que sollozan luces
Y espejos de la ciudad nocturna.

Es el rumor, las sílabas
Que nacen y llevan una canción
Al corazón que sueña,
Una canción, las sílabas
Creciendo en medio de la niebla
O tal flor desnuda bajo la lluvia.
(Nunca hemos amado tanto, nadie
Sabrá decir que hemos amado tanto
En una noche.
En nuestro corazón resuenan los horizontes
Y resuena también la vecindad de la tierra.)

El verso silencioso fue en la noche,
El verso claro fue el instinto
Bajo ruda corteza o piel amarga.
El verso, palabras ceñían los cuerpos
Delgados de las mujeres,
Sus claros cuerpos bajo la luna
Suspendidos en la música,
Sílabas ceñían sus cuerpos
Como voces ardientes, como llamas.

En un árbol de lluvia que gime al viento
Sus canciones,
Sube la sangre en río sollozando ligera
Y soporto encendida la tristeza de un grito
Largamente tendido en medio de la noche.

De la noche sedienta, de la innúmera noche,
De la noche que guarda
Los deseos como sombras,
De las dolorosas, mudas sombras amadas,
Sombras de los deseos,
Sombras de un antiguo amargo silencio.
Amargo, sí, errante silencio en que no queda
Sino el poema en la noche,
Como recuerdo herido por el filo de un beso.

Nocturnos y otros sueños, 1949.


Eduardo Cote Lamus

Monalisa, de Fernando Botero

El colombiano Eduardo Cote Lamus (1928-1964), uno de los representantes más destacados de la generación del Mito, meditó en sus versos sobre sus experiencias personales, con sencillez y triste desgano.

CANTO DE FUTURO

Si ésta, una palabra, de pronto se muriera,
y se le fuesen cayendo las letras
como las hojas de un árbol,
y quedase descarnada,
y solamente la sangre del sonido
produjera un murmullo.

Si éste, un poema en las angustias,
viajero de las sombras y la muerte
encontrara a las voces desangrándose.

Si yo, un hombre delirante,
hallase el fondo de mis manos
y fuese ahondando una mirada
hasta enterrar el tiempo.

Si después del verbo y de la carne
detuviera una fuerza fatigada
la caída del mundo y del sonido
y hallase, de pronto, las aldeas
donde se quejan los poemas.

Y si también viera el mismo
que fui entre los sueños,
cavaría la nostalgia hasta encontrar lo triste
porque después del fin está el silencio,
y el recuerdo, una mano levantada.

Preparación para la muerte, 1950.