Categoría: Literatura española

Abelardo Linares

Secuencias 10, de Muz-Martínez

Abelardo Linares (Sevilla, 1952) gusta de la evocación sensual y emocionada del encuentro amoroso en versos musicales. Plasticidad, sugerencia y misterio son rasgos característicos de una poesía heredera en gran parte del modernismo.

EL ENGAÑO

(La poesía)

Creí que era por juego por lo que se entregaba,
que ella misma era un juego hermoso y divertido,
que de verdad era mía sin pedir nada a cambio.
Lejos mi adolescencia y aquel deslumbramiento.
Ahora conozco al fin su frialdad y su orgullo,
su hastío y su miseria. Ha arrojado su máscara.

Lo que exige es mi vida, eso me pide a cambio,
mi vida en cada verso. Y no se saciará
por mucho que le ofrezca de mí mismo pues sabe
su poder sobre mí. Hasta la extenuación
querrá ser poseída y poseerme. No, no era un juego.

Sombras, 1986.


Leandro Fernández de Moratín

Perseo y Andrómeda, de Anton Raphael Mengs

El comediógrafo madrileño Leandro Fernández de Moratín (1760-1828) escribió poemas de elegante contención y gran perfección formal, que se enmarcan dentro de la corriente neoclásica.

LECCIÓN POÉTICA

SÁTIRA
(FRAGMENTO)

Apenas, Fabio, lo que dices creo,
y leyendo tu carta cada día
más me confunde cuanto más la leo.

¿Piensas que esto que llaman poesía,
cuyos primores se encarecen tanto,
es cosa de juguete o fruslería?

¿O que puede adquirirse el numen santo
del dios de Delo, a modo de escalada,
o por combinación o por encanto?

Si en las escuelas no aprendiste nada,
si en poder de aquel dómine pedante
tu banda siempre fue la desgraciada,

¿por qué seguir procuras adelante?
Un arado, una azada, un escardillo,
para quien eres tú, fuera bastante. […]

1782. Obras dramáticas y líricas, 1825. Poema completo aquí.


Ángel Guinda

El bosque, de José Hernández

La poesía de Ángel Guinda (Zaragoza, 1948-Madrid, 2022) expresa mediante el uso de la ironía y la paradoja los desvelos y misterios de la existencia humana. Es, en palabras de su autor, “conciencia con ciencia”.

HACIA UNA POÉTICA

No siempre la claridad viene del cielo.

Escucha sólo tu música cuando cantes,
por oscura que sea y espinosa.

Que la luz te ensordezca,
que no te ciegue el ruido.

Y tu obra
sea más que tu vida,
porque te contramuera.

Vida ávida, 1980-1990.


Pilar Paz Pasamar

Bodegón, de Alfonso Fraile

La poesía de la gaditana Pilar Paz Pasamar (1933), miembro de la generación del 50, indaga en las preocupaciones del ser humano, deteniéndose en las pequeñas cosas que dan sentido a la existencia.

LA POESÍA

Por ti, te lo confieso, busqué en el Diccionario
nuevas palabras para nombrarte enriquecida,
extraños nombres de aves, de flores y de pájaros,
nombres que al escribir tu nombre se me olvidan.

Nada aprendí. Lo siento. Los libros no me aportan
otra cosa que dulces golpes de agua escondida,
como si una marea subiere por mi pecho
y un bajamar total me dejase rendida.

Mis palabras de ahora son las mismas palabras
como siempre que espero, mi esperanza es la misma
de encerrarte en un canto total en donde quepan
todas aquellas cosas que no son para escritas.

Para decir tu nombre mejor, yo convocara
todas las primaveras del mundo y las que existan
cuando mi boca quede hundida para siempre
en la tierra, y yo pueda cantarte desde arriba.

Pero es así, y te cumplo de esta inútil manera,
de este modo deforme con que tejo sin prisa
el tapiz amoroso donde he de echar mi cuerpo
cuando esté la tarea rebosada y cumplida.

Acato el mutilado sonido que me tañes,
las imprevistas flores, tus fugas y visitas.
Déjame que te nombre como puedo nombrarte:
la Nunca Poseída.

Abreviado mar, 1957.


Juan Eduardo Cirlot

Collage de la serie El mundo roto, de Romà Vallés

Para Juan-Eduardo Cirlot (Barcelona, 1916-1973), poeta visionario, cercano al surrealismo, que mantuvo el espíritu de las primeras vanguardias en la España de posguerra, la poesía es “un esfuerzo por encontrar el umbral de la ultrarrealidad”.

EL POETA

Ese hombre de cabellera dispersa, no es otra cosa que el exhumador de un mundo antes irredento. Ha aprendido, sufriendo, fórmulas mágicas que los otros desconocen: conjuros para evocar y recrear las danzas interiores.
Razas sordomudas, perdidas en sus parajes profundos, cobran voz bruscamente y, desde el valle dormido bajo la niebla, ese coral suena iluminando regiones desoladas o magníficas.
Así hasta que toda la tierra se convierte en eco.

Árbol agónico, 1945.