Categoría: Literatura española

Leopoldo de Luis

Los Derechos Humanos: Mujer orando en todos los credos, de José Vela Zanetti

Para el cordobés Leopoldo de Luis (1918-2005), la poesía es “respirar por la herida”. Sus versos son de corte clásico y temática social. Perteneció a aquella juventud que en la inmediata posguerra “estimó que no era justo cultivar una poesía de refinamiento y lujo verbal ignorando el sufrimiento y la represión”.

LAS PALABRAS SON VUESTRAS: LAS HICISTEIS…

Las palabras son vuestras: las hicisteis
para mí con el barro y la esperanza,
con el dolor, con el amor de todos
los días. Las palabras
con que ahora puedo yo ordenar mi mundo,
ponerme en claro con mí mismo, manan
de antiguas fuentes vuestras. Fuisteis rocas
abiertas para el agua
al toque milagroso. Ahora las tomo
como herencia sagrada.
Con ellas voy a edificar un hueco
de luz, una ventana
donde asome la pobre vida muda,
la vida ciega. Muda y ciega estaba
la vida. Cada hombre fue añadiendo
una voz, una luz. Ahora se alza
la mía. Temerosamente tomo
mi turno. Casi nada
puedo añadir, ¿acaso
este humano dolor tiene importancia?
¿No es como otros, como todos?
Esta menuda y encendida lava
del pequeño volcán oculto
en mi pecho ¿no se repite en cada
hombre? Yo he de añadir ahora
teñida de mi sangre una palabra
al tronco vivo de la voz que espera
los sucesivos brotes de mañana.
Y me paro a escuchar: el tiempo,
aire de oscuras ráfagas,
pasa arrancando llanto o música
de mi pequeña rama.

Juego limpio, 1961.


José Bergamín

Rosa en un vaso, de Luis Fernández

El clasicismo de los versos del madrileño José Bergamín (1897-1983) sorprende a menudo por el contraste con sus llamativos hallazgos expresivos. Cultivó con éxito el poema breve, epigramático, cercano al aforismo.

POETA, TU RAZÓN DE SER…

Poeta, tu razón de ser
no es ser de razón engendro;
Dios no inventó un diccionario
cuando creó el universo;
ni para nombrar las cosas
utilizó un alfabeto;
ni consultó la gramática
cuando empezó por el Verbo.

Duendecitos y coplas, 1963.


Juan Valera

En el tocador, de Ignacio Díaz Olano

El cordobés Juan Valera (1824-1905) cultivó con éxito la novela psicológica de intriga amorosa. Su esteticismo lo aleja del naturalismo de la época. Su poesía es, en palabras de Menéndez Pelayo, “reflexiva, erudita, sabia y llena de intenciones”.

MI LIRA

Quaeritis unde mihi toties scribantur unde meus veniat mollis in amore
ora liber non mihi Calliope, non haec mihi cantas Apollo, ingenium
nobis ipsa puella facit.

PROPERCIO

Las cuerdas de mi lira
despiden blancos sones,
de armónica dulzura
henchidas y de amores.
Mi garganta modula
ternísimas canciones
y el sonido del harpa
languidece de amores.
Los aromados céfiros
sus alillas veloces
no extienden tan suaves
sobre las gayas flores.
Ni tan dulces lamentan
con arrullos acordes
las palomas gemelas
que se mueren de amores.
Pero el genio sublime
no inspira mis canciones,
ni despliega sus alas
sobre mi frente pobre.
Sólo me inspiran, ¡Cintia!,
tus ojos seductores,
tus nudosos cabellos
más negros que la noche.
De tu voz melodiosa
los dúlcidos acordes
y de tu blando sueño
los inocentes goces.

Poesías, 1885.


Rafael Guillén

Collage de las cruces, de Antoni Tàpies

La poesía de Rafael Guillén (Granada, 1933), miembro de la generación del 50, trata sobre el amor, el paso del tiempo y el misterio de la existencia humana, en versos clásicos, melancólicos y con un mesurado culturalismo.

SOBRE TODA PALABRA

No es fácil retener cuanto de cierto
lleva cada palabra, rescatada
por la verdad del borde de la nada.
La medida es un eco, un eco muerto.

La verdad no es la rama; es el injerto
propicio al viento fuerte y a la helada.
No es cuerda ni metal; es la tonada,
la alada melodía del concierto.

Propicia al viento fuerte y a la ruina,
camina la verdad, triunfa y camina
de palabra en palabra, paso a paso.

¡Y es gozo recibir su luz violenta,
y sentir cómo nace y se sustenta
del mismo manantial de su fracaso!

Antes de la esperanza, 1953-55.


Baltasar de Alcázar

Ángel músico, de Juan de Orea

El poeta sevillano Baltasar del Alcázar (1530-1606) escribió sonetos petrarquistas y religiosos, pero destacó en el cultivo de la poesía satírico-burlesca, en epigramas y canciones octosilábicas.

YO ACUERDO REVELAROS UN SECRETO…

Yo acuerdo revelaros un secreto
en un soneto, Inés, bella enemiga;
mas, por buen orden que yo en este siga,
no podrá ser en el primer cuarteto.

Venidos al segundo, yo os prometo
que no se ha de pasar sin que os lo diga;
mas estoy hecho, Inés, una hormiga
que van fuera ocho versos del soneto.

Pues ved, Inés, qué ordena el duro hado,
que teniendo el soneto ya en la boca
y el orden de decillo ya estudiado,

conté los versos todos y he hallado
que, por la cuenta que a un soneto toca,
ya este soneto, Inés, es acabado.