Susana Thénon

Sin título, de Daniel García

Susana Thénon (1935-1991) forma parte, con Juana Bignozzi y Alejandra Pizarnik, de la generación argentina del 60: con ellas comparte un marcado descontento con el mundo y la necesidad de reconstruir la propia identidad a través del lenguaje. En sus mejores poemas, Thénon parodia la cultura oficial y académica, a la que minusculiza y desmasculiniza.

LA ANTOLOGÍA

¿tú eres
la gran poietisa
Susana Etcétera?
mucho gusto
me llamo Petrona Smith-Jones
soy profesora adjunta
de la Universidad de Poughkeepsie
que queda un poquipsi al sur de Vancouver
y estoy en la Argentina becada
por la Putifar Comissión
para hacer una antología
de escritoras en vías de desarrollo
desarrolladas y también menopáusicas
aunque es cosa sabida que sea como fuere
todas las que escribieron y escribirán en Argentina
ya pertenecen a la generación del 60
incluso las que están en guardería
e inclusísimamente las que están en geriátrico
pero lo que importa profundamente
de tu poesía y alrededores
es esa profesión –aaah ¿cómo se dice?–
profusión de íconos e índices
¿tú qué opinas del ícono?
¿lo usan todas las mujeres
o es también cosa del machismo?
porque tú sabes que en realidad
lo que a mí me interesa
es no sólo que escriban
sino que sean feministas
y si es posible alcohólicas
y si es posible anoréxicas
y si es posible violadas
y si es posible lesbianas
y si es posible muy muy desdichadas

es una antología democrática
pero por favor no me traigas

ni sanas ni independientes

Ova completa, 1987.


Fernando Quiñones

Pequeña escena pasional, de Matias Quetglas

La poesía del gaditano Fernando Quiñones (1931-1998) se caracteriza por un cuidado prosaísmo narrativo, continuas referencias culturales, un erotismo desenfadado, a veces crudísimo, y una síntesis de bronco andalucismo y refinamiento léxico.

LOS POETAS

También tú, curtidor,
y tú, hermoso patán, arrancándole
al invierno terrones, empujando
en agosto el plostellum. Y tú,
herrero entre sombríos fulgores,
o tú, inocente
borracho sin oficio.
También vosotros sin saberlo
conocisteis alguna vez
no la mayor: la única gloria del poeta:
cuando en el prado, la curtiduría,
la taberna, la fragua, se os llegaron
casualmente a la boca aquellas tres, cuatro palabras
que no se habían juntado antes
o nunca habían sonado de aquel modo,
y que dejaban dicho algo,
sencillo acaso como ellas,
pero tan verdadero, tan nuevo y tan antiguo
que os suspendió y enmudeció un instante,
como a algunos de los que os escuchaban.

Las crónicas de Hispania, 1985.


Charles Reznikoff

Niño leyendo tiras cómicas en una calle de Nueva York, de André Kertész

El estadounidense de origen judío Charles Reznikoff (1894-1976) es uno de los grandes poetas de lo cotidiano: comprende la seriedad de los pequeños hechos y demuestra una misteriosa compasión por las vidas de la gente vulgar.

TE DEUM

No canto
a mis victorias
pues no tengo ninguna,
sino a la simple luz del sol,
a la brisa;
a la generosidad de la primavera.

No canto a mis victorias
sino al trabajo diario realizado
lo mejor posible;
no aspiro un sitio en el palio
sino a un lugar en la mesa familiar.

Poemas, 1918-1975. Traducción de Mª Eugenia Ciocchini.


Javier Heraud

Pescador, de Oscar Allain

El poeta guerrillero peruano Javier Heraud (1942-1963) tenía sólo 21 años cuando murió acribillado por las fuerzas del orden, convirtiéndose en una de las leyendas vivas del Perú. Contribuyó con sus versos a limpiar de retórica la poesía de su tiempo.

ARTE POÉTICA

En verdad, en verdad hablando,
la poesía es un trabajo difícil
que se pierde o se gana
al compás de los años otoñales.

(Cuando uno es joven
y las flores que caen no se recogen
uno escribe y escribe entre las noches,
y a veces se llenan cientos y cientos
de cuartillas inservibles.
Uno puede alardear y decir
«yo escribo y no corrijo,
los poemas salen de mi mano
como la primavera que derrumbaron
los viejos cipreses de mi calle»).
Pero conforme pasa el tiempo
y los años se filtran entre las sienes,
la poesía se va haciendo
trabajo de alfarero,
arcilla que se cuece entre las manos,
arcilla que moldean fuegos rápidos.

Y la poesía es
un relámpago maravilloso,
una lluvia de palabras silenciosas,
un bosque de latidos y esperanzas,
el canto de los pueblos oprimidos,
el nuevo canto de los pueblos liberados.

Y la poesía es entonces,
el amor, la muerte,
la redención del hombre.

Poemas de Rodrigo Machado, 1961.


Alfonso Canales

Paisaje, de Jesús de Perceval

La poesía del malagueño Alfonso Canales (1923-2010) se caracteriza por aunar lo vivencial y una profunda formación clásica; también por su refinada conciencia del lenguaje.

ESTE POEMA

Lo que una herida abierta
diría si pudiese,
lo que hablase una herida
que empapara sus vendas con palabras
de sangre viva, mal deletreadas
con esfuerzo, el absurdo
razonamiento de una herida, este
poema es. No dice nada, sólo
rezuma, grita ay, se calla y luego vuelve
a su sólita queja, si los labios
logran desmesurarse.
Una herida carece
de elocuencia, y acaba
por resignarse a su dolor, dejando
que el líquido dibuje, piel abajo,
líneas de indiferente
melancolía, líneas para que nadie entienda
lo que quieren decir.
Este poema
intenta supurar una infinita
desesperanza, y pide
perdón al que lo lea y se contagie.

Poemas de La teja y Nuevos poemas de la teja, 1998-2000, en Ocasión de vida, 2006.