Antonio José de Irisarri

Doña Joaquina Valdez y Cepeda, de Francisco Cabrera

El guatemalteco Antonio José de Irisarri (1786-1868), militar destacado en la independencia de Chile, además de filólogo y periodista, escribió poemas de carácter filosófico y satírico, en los que muestra una vasta cultura y pasión en la polémica.

¿EN QUÉ CONSISTE, MI SEÑORA MUSA…

¿En qué consiste, mi señora Musa,
que todos pueden hoy ser escritores?
¿Será este siglo el de la ciencia infusa?
¿Será que los talentos son mejores?
¿O será que el orgullo y la ignorancia
nos dan la presunción y petulancia?

En los tiempos oscuros de mi abuelo
eran pocos los hombres que escribían,
y aquéllos estudiaban con desvelo
las cosas que tratar se proponían:
hoy escribe cualquiera su folleto
cuando apenas conoce el alfabeto.

¡Cuánto costaba hacerse literato
en aquella maldita edad de cobre!
A serlo no llegaba un mentecato
por más tinteros que agotase el pobre;
pero hoy es literato y erudito,
el que pasa su vida en un garito.


Heberto Padilla

Atado de memorias, de José Manuel Fors

Para el cubano Heberto Padilla (1932-2000), “la poesía debe ser, ante todo, comunicación”. Su libro Fuera del juego (1968) no contó con la aprobación del gobierno castrista y se convirtió en un test sobre los límites de la libertad de expresión en el régimen.

POÉTICA

Di la verdad.
Di, al menos, tu verdad.
Y después
deja que cualquier cosa ocurra:
que te rompan la página querida,
que te tumben a pedradas la puerta,
que la gente
se amontone delante de tu cuerpo
como si fueras
un prodigio o un muerto.

Fuera del juego, 1968.


Antonin Artaud

La proyección del auténtico cuerpo, de Antonin Artaud

Antonin Artaud (1896-1948) fue uno de los principales miembros del grupo surrealista hasta su expulsión en 1926 por “desviacionismo literario”. En su obra literaria y en sus trabajos escénicos (es el principal teórico e impulsor del teatro de la crueldad), pretende destruir los valores culturales artificiales impuestos por siglos de dogmatismo racionalista.

POETA  NEGRO

Poeta negro, un seno de doncella
te obsesiona
poeta amargo, la vida bulle
y la ciudad arde,
y el cielo se resuelve en lluvia,
y tu pluma araña el corazón de la vida.

Selva, selva, hormiguean ojos
en los pináculos multiplicados;
cabellera de tormenta, los poetas
montan sobre caballos, perros.

Los ojos se enfurecen, las lenguas giran
el cielo afluye a las narices
como azul leche nutricia;
estoy pendiente de vuestras bocas
mujeres, duros corazones de vinagre.

El ombligo de los limbos, 1925. Versión de Aldo Pellegrini.


Luisa Futoransky

Tal vez..., de Ana Fasano

La poeta argentina Luisa Futoransky (1939) es capaz de comunicar con nitidez paisajes interiores borrosos, a la vez que transmitir con inmediatez lo lejano.

LAS VÍCERAS DE DIOS

Sé que va a venir y me apresto para la batalla
te noto, vecindad del poema, te noto en las cosas que se alejan
en que todo puede postergarse menos esto
es esta habitación, es esta palabra
soy yo desde que he nacido
con cada una de las cicatrices que dejaron los rostros en mi vida
con cada uno de los días que no volverán a repetirse
cada palabra que se pronunció
y cada una que dejó de pronunciarse
todos los sueños olvidados
las remotas señales de la divinidad
las serpientes que a uno le devoran
o, en las grandes épocas de sol,
que uno suele devorar.

El poema, esta Gran Ópera donde no faltan las marchas triunfales
los puñales de hojalata
los anillos con fondo secreto para guardar el veneno
las traiciones
las pelucas
los sonámbulos
los divos
los dragones de cartón
los verdaderos dragones
los polifemos con su único ojo recién vaciado
deus ex machina
ven conmigo Dios a recorrer el mundo
ven a este cuarto
y te mostraré lo que es el poema.

Babel, Babel, 1968.


Juan Luis Panero

Retrato de Mart, de Manuel Boix

La poesía de Juan Luis Panero (Madrid, 1942-2013) ahonda en el misterio de lo vivido, el implacable paso del tiempo y la devastadora realidad de la muerte. Su poesía, escrita bajo el magisterio de Cernuda y los poetas del 50, contribuyó a la superación de la estética novísima.

EXTRAÑO OFICIO

Poeta en tiempo de miseria, en tiempo
de mentira y de infidelidad.
JOSÉ ÁNGEL VALENTE

Poeta en tiempo de miseria, en tiempo de mentira
y de infidelidad, y de ellas, no altivo juez,
espectador atónito, menos aún, habitante alegre de la ignorancia.
Poeta de esta hora, testigo absorto tantas veces
de injusticia o de lágrimas, silencioso participante en ellas.
Trabajador de las palabras, levantando muros,
cerradas cárceles donde sólo la memoria habita.
Letras y sílabas, torpemente aprendidas, elevándose
inútiles junto a la firme realidad de unas manos,
de unos ojos que piden simplemente vivir.
Extraño oficio, viejo como los árboles
y como las rocas firme, a través de los aciagos días,
hasta llegar a este momento, ante el blanco papel,
que antes fuera dorado pergamino,
canción de pueblo humildemente recordada.
Duro destino, ser voz sobre otros hombres,
pero también, vecino último de la propia infancia,
acobardada sombra entre la soledad y el sueño.
Apenas hoy, rincón oculto de ternura,
lugar bañado de risa y sol de estío,
se ofrecen al que de su vocación así dispuso.
Y el seco estampido de los disparos
o la apagada pupila frente al amanecer,
son historia ejemplar, iluminado aviso,
para aquel que, con sólo la verdad por cimiento,
construye terco su esperanza y la escribe
cuando camina hacia su fin.

A través del tiempo, 1968.