Etiqueta: petrarquismo

Louise Labé

Dama en el baño, de François Clouet

Louise Labé (1525-1566), conocida con el sobrenombre de la Belle Cordière, es una de las más importantes figuras de la lírica renacentista francesa. Ovidio y Petrarca son sus principales modelos. Su obra consta de un Debate entre la locura y el amor, tres Elegías y veinticuatro Sonetos.

OH TÚ LAÚD, AMIGO EN DESVENTURA…

Oh tú laúd, amigo en desventura,
de mis suspiros, prueba fehaciente,
de mis afanes, dúctil confidente,
a menudo rimaste mi incordura:

y tanto el llanto urgía tu mesura,
que apenas en la boca un canto ardiente,
lo tornabas endecha de repente,
tono mayor trocado en amargura.

Pues de insistir, celoso, en lo contrario,
al silencio me obligas arbitrario:
mas viendo a mi ternura suspirar,

dando cabida a tristes letanías:
al goce de tormentos me ceñías,
y a dulce mal, un dulce fin buscar.

Sonetos, XII, 1555. Traducción de María Negroni.


Juan Boscán

La música, de Pedro de Berruguete

El barcelonés Juan Boscán (h. 1490-1542), en 1526, empezó a adaptar al castellano los versos endecasílabos y los géneros poéticos de Italia, siendo enseguida secundado por su amigo Garcilaso.

NUNCA DE AMOR ESTUVE TAN CONTENTO…

SONETO I

Nunca de amor estuve tan contento
que en su loor mis versos ocupase,
ni a nadie consejé que se engañase
buscando en el amor contentamiento.

Esto siempre juzgó mi entendimiento:
que de este mal todo hombre se guardase;
y así, porque esta ley se conservase,
holgué de ser a todos escarmiento.

Oh, vosotros que andáis tras mis escritos
gustando de leer tormentos tristes,
según que por amar son infinitos,

mis versos son deciros: «¡Oh benditos
los que de Dios tan gran merced hubistes
que del poder de amor fuésedes quitos!»

Las obras de Boscán y algunas de Garcilaso de la Vega, p. 1543.


Bartolomé Leonardo de Argensola

El juicio final, de Francisco Pacheco

El poeta oscense Bartolomé Leonardo de Argensola (1562-1631) compuso canciones, epigramas, sátiras y epístolas morales, a la manera de Horacio, al que tradujo con su hermano Lupercio. Fue un defensor del clasicismo, frente al “estilo enigmático moderno” del Barroco.

YO VI UNA NINFA, QUE ENTRE ROSAS FUERA…

Yo vi una ninfa, que entre rosas fuera,
Guzmán, y entre jazmines blanca y lisa;
pero con metamórfosi improvisa
verde horror le ofuscó la tez primera.

Díjome: «Euterpe soy, que esta ribera,
que con sus flores céfiro divisa,
a mí, que aliento su nativa risa,
procura, ingrata, convertirme en fiera».

Si el Tormes, dije yo, mancilla, Euterpe,
tu lustre con escama tenebrosa,
¿quién se podrá quejar del Lago Averno?

¿Tú sólo ignoras, replicó la Diosa,
que el estilo enigmático moderno
es quien de ninfa me transforma en sierpe?

Rimas de Lupercio y del doctor Bartolomé Leonardo de Argensola, 1634.


William Shakespeare

Lord Herbert of Cherbury, de Isaac Oliver

Los sonetos amorosos de William Shakespeare (1564-1616), dedicados a un rubio amigo y a una dama negra, muestran el mismo conocimiento profundo del corazón humano que sus dramas.

¿CÓMO PUEDE MI MUSA, TRATAR DE INVENTAR ALGO…?

¿Cómo puede mi Musa, tratar de inventar algo,
mientras que tú me alientas y esparces en mis versos,
tu exquisito argumento, demasiado excelente,
para que algún papel, vulgar, te lo repita?

¡Oh! Date tú las gracias, si algo de lo que es mío,
por digno de tu vista se ofrece a la lectura.
¿Quién sería tan necio, que de ti no escribiera,
cuando eres tú quien da la luz de la invención?

Sé la décima Musa, diez veces más valiosa,
que las antiguas nueve, que invocan los poetas
y al juglar que te llama, déjalo producir
los versos inmortales, que al tiempo sobrevivan.

Mas si mi tenue Musa, agrada en ese tiempo,
sea mía la pena y tuya la alabanza.

Soneto XXXVIII. Traducción de Ramón García González.


Pierre de Ronsard

Gabrielle d' Estrées y su hija, anónimo francés de la Escuela de Fontainebleau

Pierre de Ronsard (1524-1585), el más importante poeta del Renacimiento francés, formó parte de La Pléyade, grupo de poetas que intentaron revitalizar la lengua y la literatura francesas inspirándose en los clásicos latinos y en Petrarca.

CON LAURELES Y MIRTOS HOJA A HOJA TRENZADOS…

Con laureles y mirtos hoja a hoja trenzados,
cuando Helena tejía una bella corona
me llamó por mi nombre: recibid este don,
a mí sola, Ronsard, cantaréis en la vida.

Escuchándola, Amor, con sus férreos dardos
me entra Helena en el pecho, me hace ser su cantor:
que un asunto tan fértil no sorprenda a tu pluma,
cuanto más grande el tema, morirás más cual cisne.

Dijo Amor, y tocó con sus alas mi cuerpo.
Oí el ruido de su arco y las hojas eternas
de los mirtos sentí agitarse en mi frente.

Adiós, musas, adiós, a vosotras renuncio.
Mi Parnaso es Helena, y si tengo esta amada
será mío el laurel, no es posible el fracaso.

Sonetos para Helena (1574), I, 56. Traducción de Carlos Pujol.