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Claribel Alegría

Claribel Alegría (1924-2018), poeta salvadoreña, aunque nacida en Nicaragua, es una de las voces femeninas esenciales de la poesía centroamericana. Su poesía es expresión de la conciencia femenina y revolucionaria americanista.

MI CANTO

Mi canto como un árbol
tiene raíces hondas.
Ya no le basta el cuerpo.

Son de fuego sus ramas
y quiere florecer,
estallar en el aire.

Rompe mi carne, canto.
Qué importa si yo muero.
Escaparé a la angustia de saberme cárcel.
Y subiré en un tallo a escucharte.

Anillo de silencio, 1948.


Damaris Calderón

Los lunes al sol, de Niels Reyes

La poesía de Damaris Calderón (Cuba, 1967), desnuda y desgarrada, gira en torno a los límites: la dificultad de la poesía (el poeta aspira a la poesía pero sólo consigue hacer poemas), la imposibilidad de recuperar el paraíso de la infancia, la impotencia del hombre ante la muerte.

HAI-KU

La delicadeza
del hai-ku
es
la delicadeza
de las huellas
de las patas
de las garzas.
Cuando se tratan
de atrapar
las palabras
del hai-ku
como las garzas
ya han alzado el vuelo.

Sílabas, ecce homo, 1999.


Sylvia Plath

Dos mujeres leyendo, de Sylvia Plath

En la escritura de la estadounidense Sylvia Plath (1932-1963), ensimismada y doliente, predomina la indagación en el inconsciente y la obsesión por la muerte. Su pasión por el lenguaje, por sus múltiples sugerencias, se manifiesta en el valor simbólico con que viste las anécdotas cotidianas.

POEMAS, PATATAS

La palabra, definiendo, amordaza; el verso trazado
Destierra a sus iguales más vaporosos, y medra, asesino,
En organizaciones que los versos imaginados

Tan solo pueden rondar como fantasmas. Recios como las patatas,
Como las piedras, sin conciencia, la palabra y el verso se resisten,
Ceden bien poco. No es que sean burdos (aunque

Con frecuencia luego haya que modificarlos
Por delicadeza o equilibrio) sino que continuamente
Me dan menos de lo que deben: por una razón

O por otra, continúan decepcionándome.
Antipoética, antipictórica, la patata, en cambio,
Apiña sus nudosos marrones en una página
Inmensamente superior; y también la piedra roma.

1958. Poesía completa, 1981. Traducción de Xoán Abeleira.


Marina Tsvietáieva

La obra poética de Marina Tsvietáieva (Rusia, 1892-1941), una de las más importantes de la conocida como edad de plata de la literatura rusa, se caracteriza por la experimentación con el lenguaje, los referentes culturales, la exploración en las vivencias personales y la condena a las normas sociales que ahogan la libertad del individuo.

MIS VERSOS, ESCRITOS TAN TEMPRANO…

Mis versos, escritos tan temprano
que no sabía aún que era poeta,
inquietos como gotas de una fuente,
como chispas de un cometa,

lanzados como ágiles diablillos al asalto
del santuario donde todo es sueño e incienso,
mis versos de juventud y de muerte
-¡mis versos, que nadie lee!-,

en el polvo de los estantes dispersos
-¡que ninguna mano toca!-,
como vinos preciosos, mis versos
también tendrán su hora.

Koktebel, mayo 1913

Traducción de Severo Sarduy.


María Rosa Gálvez de Cabrera

Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez, de Antonio Carnicero

La escritora malagueña María Rosa Gálvez de Cabrera (1768-1806) compuso tragedias y comedias neoclásicas acerca de los deseos y frustraciones de las mujeres en un mundo dominado por el hombre. Su poesía, en opinión de Quintana, es de estilo claro y puro y de versificación fácil y fluida.

LA POESÍA

ODA A UN AMANTE DE LAS ARTES DE IMITACIÓN

Oh tú, que protector del genio hispano
elevas la abatida lira mía,
desde el obscuro seno,
do el velo del olvido la cubría,
hasta el supremo asiento, que previene
la fama a la divina poesía;
a ti consagraré tan dulce empleo;
a ti que amas el arte imitadora,
de la música hermana,
y del alma sensible encantadora.

Seguid mi canto, de placer henchidas,
cítaras de la Iberia;
Amira, alzando el humillado acento,
preconiza la ciencia de Helicona;
y esparce por el viento
los resonantes metros de la Hesperia.

Si de la antigüedad el heroísmo
de los tiempo alcanza el raudo vuelo,
y las puras virtudes celestiales
fueron a par del mundo eternizadas,
por vosotros, Poetas inmortales,
nuestra edad llegaron; de los siglos
las inmensas tinieblas arrostrando,
de anonadar al hombre con su fama
a la huesa arrancáis el triste fuero.
Tal es el arte del divino Homero.