Miguel Otero Silva

Paisaje Samán de Güere, de Joaquín Caicedo

La poesía de Miguel Otero Silva (Venezuela, 1908-1985) sirve de expresión a las inquietudes sociales y existenciales de su autor y muestra una clara preferencia por la dicción clásica y las formas tradicionales.

LA POESÍA

Tú, poesía,
sombra más misteriosa
que la raíz oscura de los añosos árboles,
más del aire escondida
que las venas secretas de los profundos minerales,
lucero más recóndito
que la brasa enclaustrada en los arcones de la tierra.

Tú, música tejida
por el arpa inaudible de las constelaciones,
tú, música espigada
al borde de los últimos precipicios azules,
tú, música engendrada
al tam-tam de los pulsos y al cantar de la sangre.

Tú, poesía,
nacida para el hombre y su lenguaje,
no gaviota blanquísima sobre un mar sin navíos,
ni hermosa flor erguida sobre la llaga de un desierto.

Umbral, 1966.


Leopoldo Panero

Paisaje, de Bernardo Simonet

El leonés Leopoldo Panero (1909-1962) es uno de los más importantes representantes de la poesía “arraigada” de la inmediata posguerra. La muerte, la transitoriedad de la vida, la religiosidad, el amor, el sosiego, la belleza de los paisajes, Dios como referente de esperanza y la familia como elemento integrador, son temas recurrentes en toda su poesía.

LA POESÍA

Oh sacudida desértica de hojas transparentes
Estremecidos rumbos palpitan en mi pecho sin salida
Se sienten sombras delirando por el aire acercan
Hasta la bella carne una conciencia en llamas
Hasta la bella carne donde late la espuma de la muchacha y el río.

Agresión de fantásticos cielos hermosamente vivos
Fingidas rocas únicas donde el mar se extasía
Tiembla conmovida alma
Se escapa milagrosa soledad de uno a otro
Nuestros labios repletos de sonrisas desnudas
Hacen más invencible la belleza del silencio que nos separa
Este silencio de tan áspera belleza que flota
Y que muerden las bocas clavándose cuchillos.

Oscilan alargadas luces y ascuas de viento
Entre mis dedos cantan los bosques tropicales.

En Noroeste, 1931.


Carmen González Huguet

Carrusel, de César Menéndez

La poesía de Carmen González Huguet (El Salvador, 1958) gira en torno a la memoria histórica, la identidad femenina, el goce y el dolor de amar… Su dominio de las formas tradicionales se manifiesta sobre todo en la perfección y rotundidad de sus sonetos.

¿POR QUÉ, PARA QUE LA OBRA SEA DIVINA…?

Según siente Celesti-
Libro, en mi opinión, divi-
Si encubriera más lo huma-.

Miguel de Cervantes

¿Por qué, para que la obra sea divina,
Tendría que encubrirnos más lo humano?
No rechaza al invierno ni al verano
La tierra, ni la flor a cada espina.

Con ancha libertad y disciplina
El arte forja su esplendor ufano
Y el fruto escancia su sabor lozano
A salvo de la envidia y de su inquina.

Tartufo, de tu hueste vengadora
Sálvanse el coño, el culo y cada teta,
Toda la fauna exótica y la flora

De la corte de Venus, la saeta
Feroz que no da tregua ni la implora
A criaturas vivas del planeta.

2006. Publicado en El invisible anillo, 2006.


Marqués de Santillana

San Jorge dando muerte al dragón, de Bernardo Martorell

Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana (1398-1458) es una de las principales figuras del Prerrenacimiento español. En los Sonetos fechos al itálico modo intentó aclimatar el verso italiano de once sílabas a la métrica española, labor en la que le superaron Boscán y Garcilaso ya en el siglo XVI.

FEDRA DIO REGLA Y MANDA QUE EN AMOR…

SONETO VII

Fedra dio regla y manda que en amor,
cuando la lengua no se halle osada
a demostrar la pena o el dolor
que en el ánimo afflicto es enplentada,

la pluma escriva e muestre el ardor
que diluye la mente fatigada;
pues osa, mano mía, y sin temor
te faz ser vista fiel enamorada;

y no te pienses que tanta belleza
y sincera claror casi divina
contenga en sí la feroçe crueza,

nin la nefanda soberbia maligna;
pues vaya lejos inútil pereza
y no se tema de imagen benigna.

Sonetos fechos al itálico modo, 1438-1458.


Manuel González Prada

Momentos de ocio, de Daniel Hernández

El peruano Manuel González Prada (Lima, 1844-1918) contribuyó a la renovación modernista mediante la experimentación rítmica: introdujo modelos de versificación novedosos como el metro alkmánico del poema «Ritmo soñado».

RITMO SOÑADO

(Reproducción bárbara del metro alkmánico.)

Sueño con ritmos domados al yugo del rígido acento,
libres del rudo carcán de la rima.

Ritmos sedosos que efloren la idea, cual plumas de un cisne
rozan el agua tranquila de un lago.

Ritmos que arrullen con fuentes y ríos, y en el Sol de apoteosis
vuelen con alas de nube y alondra.

Ritmos que encierren dulzor de pañales, susurro de abejas,
juego de auroras y nieve de ocasos.

Ritmos que en griego crisol atesoren sonrojos de virgen,
leche de lirios y sangre de rosas.

Ritmos, oh Amada, que envuelvan tu pecho, cual lianas tupidas
cubren de verdes cadenas al árbol.

Minúsculas, 1901.