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Poéticas – Literatura hispanoamericana – Literatura mexicana

Manuel José Othón

Después de la orgía, de Fidencio Lucano Nava

La poesía del mexicano Manuel José Othón (1858-1906) expresa un sentimiento profundo, de fervor religioso, ante la grandiosidad de la naturaleza, en especial de las montañas de la altiplanicie mexicana. Su obra pertenece a la transición entre el romanticismo y el modernismo hispanoamericano.

INVOCACIÓN

No apartes, adorada Musa mía,
tu divino consuelo y tus favores
del alma que, nutrida en los dolores,
abrasa el sol y el desaliento enfría.

Aparece ante mí como aquel día
primero de mis jóvenes amores
y tu falda blanquísima con flores
modestas u olorosas atavía.

¡Oh, tú, que besas mi abrasada frente
en horas de entusiasmo o de tristeza,
que resuene en tu canto inmensamente

tu amor a Dios, tu culto a la Belleza,
alma del Arte, y tu pasión ardiente
a la madre inmortal Naturaleza!

Poemas rústicos, 1890-1902.

Héctor Carreto

Pléyades, de Raúl Óscar Martínez

México tiene en Héctor Carreto (1953) a uno de los mejores poetas epigramáticos de la actual poesía latinoamericana. Su obra poética, irónica e incisiva, se propone desacralizar los mitos de la sociedad contemporánea.

LA CIERVA

Soñé que el ciervo herido pedía perdón
al cazador frustrado.

Nemen Ibn el Barud

De pronto tú
recostada en un claro del bosque
manjar sereno
¿Intacto?

Tensé el arco
y disparé
sobre ti
rápidas palabras
red para cazar lo inasible.
Pero ninguna letra
fue salpicada por tu sangre:
entre un adjetivo y otro
saltaste
más veloz que la luz de la flecha.

Una vez más
mi palabra no alcanzó a la Poesía.

Ilesa
sobre la rama de un árbol
pero con lágrimas en los ojos
me suplicas:
«inténtalo de nuevo,
inténtalo de nuevo.»

Habitante de los parques públicos, 1992.

Eduardo Lizalde

Jinetes florentinos, de Francisco Corzas

La obra poética de Eduardo Lizalde (México, 1929), heredera de la poesía maldita (Baudelaire, Rimbaud, Artaud…), está recorrida por la figura del tigre, representación simbólica de los bajos instintos del ser humano.

PROSA Y POESÍA

La prosa es bella
-dicen los lectores.
La poesía es tediosa:
no hay en ella argumento,
ni sexo, ni aventura,
ni paisajes,
ni drama, ni humorismo,
ni cuadros de la época.
Eso quiere decir que los lectores
tampoco entienden la prosa.

La zorra enferma, 1974.

Armando Alanís Pulido

Pintada de Armando Alanis ("Accion Poetica") en la entrada del camino que lleva de la carretera Monterrey-Monclova (Km. 47) al museo Boca de Potrerillos.

La poesía de Armando Alanís Pulido (México, 1969), contribuye a desacralizar la realidad mediante el humor macabro, la ironía y un lenguaje directo y conversacional. Su proyecto Acción Poética consiste en escribir poemas en las paredes de la ciudad de Monterrey.

EL POEMA DE NUNCA ACABAR

No es probable pero sí admisible.
Esto puede ser un poema
y un poema es la evidencia de mi desconcierto
y mi desconcierto coincide con la esperanza
y la esperanza muere al último
y lo último no me tranquiliza

Los delicados escombros, 1998.

Francisco Hernández

Fragmentos en rojo, de Ricardo Mazal

La poesía de Francisco Hernández (México, 1946) asombra por la multiplicidad de registros, así como por la insólita capacidad de hacer suyos los moldes poéticos más variopintos. Es además un maestro de la écfrasis.

RADIOGRAFÍA

este poema huele a esperma
a sudor de negra
a pantalón traído de la tintorería:
al amanecer
sabe a vodka con hielo
a camarón gigante
o simplemente a madres.
es más ligero que el sexo de una hormiga
pero no se puede amplificar
ni humedecer
dada su calidad de combustible

Cuerpo disperso, 1982.

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