Autor: editor

Gonzalo Márquez Cristo

Bodegón, de Gerardo Caro

Al colombiano Gonzalo Márquez Cristo (1963) le interesa la poesía como indagación filosófica, la palabra poética como símbolo agudo que profundiza en las preguntas esenciales del hombre.

LAS PALABRAS PERDIDAS

Alguien descifra la escritura de la lluvia y sin embargo no puede escapar.

Un alud de imágenes nos extravía la palabra; acudimos al grito y al llanto, a veces a la indiferencia, pero sabemos que necesitamos de la guerra para ser inocentes.

Todo lo ha ofrendado la ceniza.

Desde que desterramos a la noche desaparecieron las más profundas alianzas y nuestros perseguidores pueden encontrarnos.

Una herida siempre recuerda la vida, todo nacimiento procede de su túnel. Un árbol arde en nuestros ojos de agua.

La verdad –es decir lo prohibido– impone su reino de terror… y hemos decidido habitarlo con las manos entrelazadas.

Creímos que la poesía nos enseñaría a morir…

Persistimos… Con frecuencia hacemos la extraña sonrisa del miedo. Si huimos, la soledad convertirá a alguien en víctima. Por eso la palabra se pasa de mano en mano para construir una morada invisible.

A veces para sobrevivir renunciamos al conocimiento.

Y cuando todos duermen, escribimos… Pero un poema es el fósil de un sueño, el cadáver de un dios…

¿Aún podremos salvarnos?

La palabra liberada, 2001.


Horacio

Eros castigado por Venus, fresco pompeyano

Horacio (65-8 a.C.) es, dentro de la lírica latina, un maestro del equilibrio formal y la contención. Sus versos están llenos de matices y de certera ironía. Su Epístola a los Pisones es la más conocida de las artes poéticas del clasicismo: «Estudiad los modelos griegos; leedlos noche y día», aconsejó.

UN MONUMENTO ME ALCÉ…

Un monumento me alcé
más duradero que el bronce,
más alto que las pirámides
de regia, fúnebre mole.
Uno que ni el Aquilón
ni aguaceros roedores
vencerán, ni cuantos siglos
rápido el tiempo amontone.

Yo entero no moriré:
gran parte de mí a los golpes
vedada está de la Parca;
e irá creciendo mi nombre,
fresco entre coros de aplausos
de nuevas generaciones,
mientras haya ojos que miren
el augusto sacerdote
y muda Vesta, subiendo
al Capitolio del orbe.

Yo, si bien de humilde cuna,
seré proclamado noble,
en el yermo donde al cabo
Fauno reinó entre pastores,
y donde el violento Bufido
al mar estruendoso corre.
Lo seré porque el primero
fui yo quien al duro albogue
del latino arrancar supe
eolios líricos sones.

Préciate, pues, de tus méritos
oh inflamadora Melpómene
y mis cabellos tu mano
con lauro délfico adorne.

Odas, libro tercero, oda XXX, 20 a. C. Traducción de Rafael Pombo.


Cristina Peri Rossi

La poesía de Cristina Peri Rossi (Uruguay, 1941), intensa y experimental, acoge distintos acentos, entre ellos el erótico y el social. Su exigencia estética se traduce en un lenguaje sensual, provocador, musical, profundamente elaborado.

DISTANCIA JUSTA

En el amor, y en el boxeo,
todo es cuestión de distancia.
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo digo tonterías
me echo a temblar.
Pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.

Otra vez Eros, 1994.


Justo Jorge Padrón

Jardín de Filolendun, de Juan Betancor

La poesía del canario Justo Jorge Padrón (1943), miembro de la promoción poética del 70, se asienta en la metáfora visionaria y audaz, donde la voluntad de belleza es también fe en la vida.

EL POETA

Ved a este hombre ignorado, ése a quien se desdeña
por el don esencial de su palabra.

El que ama la belleza como a la libertad
porque ambas son la fuerza de su fuego.

El que contra el poder injusto se rebela
ejerciendo su grave disonancia.

El que ilumina la palabra sol
cuando la escribe, y cuando dice pájaro
el aire es una ráfaga que canta en la maleza.

El que hasta el límite su verso pule
como labrado acero por defender la vida
de cuanto late y crece y vuela y sueña.

El que escucha los mundos lejanos de su mundo
y absorto nos trasciende un nuevo espacio.

El que rompe las trampas de la pena
y la esclusa de toda agua estancada
por adentrarse lúcido en su fosca planicie.

Ese mismo que un día abre una grieta
hacia la muerte para nunca ser
un guijarro atrapado en el muro del odio.

Sólo muere la mano que te escribe, 1985-88.


Julio Fausto Aguilera

Comprando globos, de Roberto Ossaye

Julio Fausto Aguilera (1929) fue uno de los integrantes más destacados del grupo Saker-Ti, que irrumpió en las letras guatemaltecas con un claro afán de renovación política, social, cultural y literaria. Siempre le inspiró el amor humano y a la patria.

INMODESTIA

(Sencillas líneas para explicarme)

No, hermano,
yo no quiero
aplausos ni “homenajes”…
Perdona la inmodestia:
Me explicaré en la forma más sencilla.

Yo quiero que tú ignores dónde vivo;
pasar al lado tuyo en la sexta avenida
con mis pobres zapatos, sin que sepas que soy
aquél por quien preguntas haciendo conjeturas
acerca de sus años, de su rostro y su traje…

Quiero que tú, incluso, cuando pases de prisa
me botes de la acera sin darme una disculpa,
mientras llevas
pulcramente doblado en tu bolsillo
el recorte de mi último poema,
ese poema donde mi dolor
posa su torturada mariposa
sobre tu pecho herido;
o aquél, donde mi risa
es un brindis coral con tu risa y la de otros
y la de otros muchos
que miran a la vida
con rostro de Alegría y Esperanza…

Que no sepas quién soy cuando me encuentres,
mientras ostentas orgulloso, hermano,
un geranio encendido
cortado en los plantíos donde mi Amor florece
en corolas de lumbre para ti y para todos;
un geranio de luz, hermano mío,
que brille –honda estrella– en tu pecho,
como mi pecho, claro
y abierto…

Diez poemas fieles, 1964.