Autor: editor

Saint-John Perse

Cerca del mar, de Paul Gauguin

El poeta francés Saint-John Perse (1887-1975) nació en la isla de Guadalupe, en Las Antillas. Ambicionó convertirse en el “poeta de la exaltación marina”. Sus versos, amplios, majestuosos y sonoros, repletos de referencias simbólicas y míticas, recuerdan los versículos bíblicos.

POESÍA PARA ACOMPAÑAR LA MARCHA DE UNA DECLARACIÓN EN HONOR DEL MAR…

Poesía para acompañar la marcha de una declaración en honor del Mar.
Poesía para ayudar al canto de una marcha a todo alrededor del Mar.
Como la empresa de dar vueltas al altar y la gravitación del coro en el circuito de la estrofa.

Es un canto de mar como nunca fue cantado, pues es el Mar en nosotros quien lo cantará:
El Mar, llevado en nosotros, hasta la consumación del aliento y la peroración del aliento.
El Mar, en nosotros, llevando su sedoso rumor de alta mar y su inmensa frescura de fortuna por el mundo.

Poesía para calmar la fiebre de una velada en un periplo de mar. Poesía para vivir más intensamente nuestra velada entre las delicias del mar.
Y es un sueño de mar como nunca fue soñado, pues es el Mar en nosotros quien lo soñará:
El Mar, tejido en nosotros, hasta en sus zarzas abismales, el Mar, en nosotros, tejiendo sus grandes horas de luz y sus grandes pistas de tinieblas?

El Mar, todo licencia, todo nacimiento y todo contricción, el Mar, en su aflujo de mar.
En la afluencia de sus burbujas y en la infusa sabiduría de su leche, ah, en la ebullición sagrada de sus vocales ?¡las santas hijas! ¡las santas hijas!?
El Mar mismo todo espuma, como Sibila en flor sobre su silla de hierro…

“Invocación, III”, en Amers, 1957. Versión de Manuel Álvarez Ortega.


Alfonso Costafreda

Bodegón de paloma, de Álvaro Delgado

Los poemas del leridano Alfonso Costafreda (1923-1974), hermosos y dolientes, tratan de la insuficiencia de la palabra para vencer la insuficiencia de la vida.

DESDE PEQUEÑO SOÑÉ…

Desde pequeño soñé
ser el poeta
que explicase a los niños la historia de los pájaros;
cómo en ellos se apasiona la vida,
se adelgaza, se cumple,
y en los cielos, ella misma se canta.

Nuestra elegía, 1949.


Amelia Biagioni

Playa con desnudo, de Raúl Soldi

La argentina Amelia Biagioni (1918-2001) concibe el lenguaje como puerto, pero también como lugar de fuga. Es la suya una poesía de la furia y la dulzura, de lo oscuro, lo contradictorio y lo humano.

LEÓN

No importa si la pálida mujer
que en su torre escribe
amontona palabras tibias.

Cuando duerme de un rojo salto
la arrebato y enciendo
la llevo a su selva
le infundo mi dinastía
y la obligo a reinar,
a avanzar segura y espléndida
a apresar bravamente
las palabras amantes o guerreras
y a desdeñar las otras.

Las cacerías, 1976.


William Butler Yeats

Rose, Shamrock, y Thistle, de George W. Joy

La poesía del irlandés William Butler Yeats (1865-1939) cantó en sus comienzos los mitos antiguos de Irlanda con un lenguaje musical exquisito. Luego, abandonó los excesos ornamentales buscando una poesía más desnuda.

A LA ROSA QUE ESTÁ SOBRE LA CRUZ DEL TIEMPO

¡Rosa roja, orgullosa Rosa, triste Rosa de mis días!
Acércate mientras canto antiguas tradiciones:
Cuchulain combatiendo con la fiera marea,
el canoso Druida, criado en el bosque, de ojos calmos,
que sumió en sueños a Fergus, y en la ruina,
y tu propia tristeza, de la que las estrellas, envejecidas
de bailar con sandalias de plata sobre el mar,
cantan con su alta y solitaria melodía.
Acércate: que, no cegado ya por el destino humano,
bajo las ramas del amor y el odio hallo
en cuantas cosas necias viven sólo un día,
la belleza eterna, errante en su camino.

¡Acércate, acércate, mas deja
un hueco con que llenar tu aliento!
Para no oír más cosas vulgares que imploran,
la larva que se oculta en su agujero,
el ratón que junto a mí cruza la hierba
y esperanzas mortales que se afanan y pasan;
sino que sólo busque las extrañas cosas dichas
por Dios a los que han muerto ya hace mucho
y aprenda a cantar con una lengua ignota.
Acércate; quiero, antes que mi tiempo acabe,
cantar a la vieja Eire y sus leyendas.
¡Rosa roja, orgullosa Rosa, triste Rosa de mis días!

La rosa, 1893. Traducción de Antonio Rivero Taravillo.


Fernando de Herrera

El caballero de la mano en el pecho, de El Greco

El sevillano Fernando de Herrera (1534-1597) es una de las cumbres de la lírica del siglo XVI, tanto en la poesía heroica, como en la amorosa, donde ofrece una delicada elaboración de temas petrarquistas.

SUAVE FILOMENA, QUE TU LLANTO…

SONETO XXVIII

Suave Filomena, que tu llanto
descubres al sereno i limpio cielo:
si lamentaras tú mi desconsuelo,
o si tuviera yo tu dulce canto,

yo prometiera a mis trabajos tanto,
qu’esperara al dolor algún consuelo,
i se movieran d’amoroso zelo
los bellos ojos cuya lumbre canto.

Mas tú, con la voz dulce i armonía,
cantas tu afrenta i bárbaros despojos;
yo lloro mayor daño en son quexoso.

O haga el cielo qu’en la pena mía
tu voz suene, o yo cante mis enojos
buelto en ti, russeñol blando i lloroso.

Algunas obras de Fernando de Herrera, 1582.