Autor: editor

Francisco Madariaga

Tormenta de la Pampa, de Luis Felipe Noé

Francisco Madariaga (Argentina, 1927-2002), poeta vinculado a la revista A partir de cero, encontró en el surrealismo “una dirección del espíritu”. En sus versos hallamos rebelión y belleza.

ARTE POÉTICA

No podríamos sostenernos con esta piel y este polvo gemebundo, guitarrera de
[grandes desgracias.
Sólo no hay trampa para la orden de hacer fuego hasta que todo arda.
Los puentes están artillados y sólo los cruzan caballeros blancos vestidos con
[el aire de un muerto que posee la victoria final.
Totalmente entorpecidos por la belleza de su sangre.

El pequeño patíbulo, 1954.


Dylan Thomas

And Death Shall Have No Dominion, de Ceri Richards (litografía inspirada en poema de Thomas con el mismo título)

El galés Dylan Thomas (1914-1953) posee un gran torrente verbal, en el que se perciben ecos de corrientes irracionalistas y de la poesía romántica inglesa.

EN MI OFICIO U HOSCO ARTE

En mi oficio u hosco arte
ejercido en la noche tranquila
cuando únicamente se enfurece la luna
y yacen los amantes en la cama
con todas sus tristezas en sus brazos,
trabajo junto a una luz que canta
no por ambición o pan
o vanidad o aplausos
en escenarios de marfil
sino por el más vulgar salario
de su más secreto corazón.

No para los orgullosos solitarios
de la luna enfurecida escribo
en estas páginas de espuma de mar
ni para los muertos celebérrimos
con sus salmos y ruiseñores
sino para los amantes, alrededor
sus brazos de las penas del tiempo,
que no paga salarios ni alabanzas
ni hace caso de mi oficio o arte.

Muertes y entradas, 1946. Traducción de Ángel Rupérez.


Julián del Casal

Julián del Casal (Cuba, 1863-1893) destaca dentro del modernismo hispánico por su preferencia por los temas esteticistas y exóticos, la visión desencantada de la vida y una gran perfección plástica.

EL ARTE

Cuando la vida, como fardo inmenso,
pesa sobre el espíritu cansado
y ante el último Dios flota quemado
el postrer grano de fragante incienso;

cuando probamos, con afán intenso,
de todo amargo fruto envenenado
y el hastío, con rostro enmascarado,
nos sale al paso en el camino extenso;

el alma grande, solitaria y pura
que la mezquina realidad desdeña,
halla en el Arte dichas ignoradas,

como el alción, en fría noche oscura,
asilo busca en la musgosa peña
que inunda el mar azul de olas plateadas.

Hojas al viento, 1890.


Benjamín Prado

La poesía del madrileño Benjamín Prado (1961), forjada en el ambiente granadino de la otra sentimentalidad, se caracteriza por su brillantez ingeniosa, su carácter narrativo y el gusto por la enumeración culturalista. La reflexión metapoética, la denuncia ecológica y política, los homenajes a los poetas y los músicos queridos son constantes temáticas de su poesía.

ROTO

Solo, en medio de todo;
estar tan solo
como es posible,
mientras ellos vienen
muy despacio,
se agrupan,
ponen su campamento,
invaden,
talan,
hunden,
derriban las palabras
una a una,
se reparten mi vida,
poco a poco,
levantan su pared
golpe a golpe.

Después se van;
se marchan
lentamente,
pensando:
–Nunca podrás huir de todo lo que has perdido.

Tal vez tengan razón.
Tal vez es cierto.

Pero llega otro día,
el cielo quema
su cera azul encima de las casas;
yo regreso de todo lo que han roto,
busco entre lo que tiene
su propia luz,
encuentro
la mirada del hombre que ha soplado unas velas,
el limón que jamás es parte de la noche;
ato,
pongo de pie,
reúno los fragmentos,
me convierto en su suma.

Y todo vuelve
otra vez;
las palabras
llegan donde yo estoy;
son las palabras
perfectas,
las que tienen
mi propia forma,
ocupan cada hueco
y cierran cada herida.
Las palabras que valen para hacer estos versos
y sentarse a esperar que regresen los bárbaros.

Todos nosotros, 1998.


Rogelio Echavarría

Retrato de mi hijo Sergio, de Samuel Muñoz

Rogelio Echavarría (Colombia, 1926) es uno de los precursores de una vertiente de la poesía colombiana que incorpora la realidad cotidiana y la autobiografía al poema con un lenguaje coloquial.

LUGAR COMÚN

Ya que no todos podemos ser
poetas
comprender lo sublime
o exaltar lo sencillo
hablemos francamente
confesemos nuestro fracaso
de hombres sin alas
de hojas muertas en el estío
nuestros empeños ciegos
sin metáforas vanas
nuestra identificación con todos
o con casi todos
y si alguien nos entiende
y fecunda nuestra impotencia
eso también es poesía
o por lo menos una gota
en la sed del infierno
cotidiano.

El transeúnte, 1947-2003.