Autor: editor

Fabio Morábito

Camarones, de Francisco Toledo

Para Fabio Morábito (1955), poeta mexicano, aunque nacido en Alejandría, de padres italianos, la literatura muestra, a través de la imaginación, “nuevos deseos, nuevas formas de expresión, nuevas formas de conciliar el ser, de seguir siendo humanos pero de otro modo”.

A TIENTAS

Cada libro que escribo
me envejece,
me vuelve un descreído.
Escribo en contra
de mis pensamientos
y en contra del ruido
de mis hábitos.
Con cada libro
pago un viaje
que no hice.
En cada página que acabo
cumplo con un acuerdo,
me digo adiós
desde lo más recóndito,
pero sin alcanzar a ir muy lejos.
Escribo para no quedar
en medio de mi carne,
para que no me tiente el centro,
para rodear y resistir,
escribo para hacerme a un lado,
pero sin alcanzar a desprenderme.

De lunes todo el año, 1992.


Leopoldo de Luis

Los Derechos Humanos: Mujer orando en todos los credos, de José Vela Zanetti

Para el cordobés Leopoldo de Luis (1918-2005), la poesía es “respirar por la herida”. Sus versos son de corte clásico y temática social. Perteneció a aquella juventud que en la inmediata posguerra “estimó que no era justo cultivar una poesía de refinamiento y lujo verbal ignorando el sufrimiento y la represión”.

LAS PALABRAS SON VUESTRAS: LAS HICISTEIS…

Las palabras son vuestras: las hicisteis
para mí con el barro y la esperanza,
con el dolor, con el amor de todos
los días. Las palabras
con que ahora puedo yo ordenar mi mundo,
ponerme en claro con mí mismo, manan
de antiguas fuentes vuestras. Fuisteis rocas
abiertas para el agua
al toque milagroso. Ahora las tomo
como herencia sagrada.
Con ellas voy a edificar un hueco
de luz, una ventana
donde asome la pobre vida muda,
la vida ciega. Muda y ciega estaba
la vida. Cada hombre fue añadiendo
una voz, una luz. Ahora se alza
la mía. Temerosamente tomo
mi turno. Casi nada
puedo añadir, ¿acaso
este humano dolor tiene importancia?
¿No es como otros, como todos?
Esta menuda y encendida lava
del pequeño volcán oculto
en mi pecho ¿no se repite en cada
hombre? Yo he de añadir ahora
teñida de mi sangre una palabra
al tronco vivo de la voz que espera
los sucesivos brotes de mañana.
Y me paro a escuchar: el tiempo,
aire de oscuras ráfagas,
pasa arrancando llanto o música
de mi pequeña rama.

Juego limpio, 1961.


Edel Morales

Babel, de Sándor González

La poesía del cubano Edel Morales (1961) se fundamenta en el peso de la memoria, el vínculo entre experiencia y escritura, y el amor al país, la mujer y la palabra.

EL DOBLE DOLOR

O poeta é um fingidor,
leí una tarde en Pessoa,
finge que es loa su loa,
dolor su mismo dolor.

Escribe siempre el clamor
intenso de lo vivido:
lo que quiso, lo perdido,
el doble dolor que siente

cuando finge un aparente
dolor que tanto ha sufrido.

Lejos de la corriente, 2002.


José Bergamín

Rosa en un vaso, de Luis Fernández

El clasicismo de los versos del madrileño José Bergamín (1897-1983) sorprende a menudo por el contraste con sus llamativos hallazgos expresivos. Cultivó con éxito el poema breve, epigramático, cercano al aforismo.

POETA, TU RAZÓN DE SER…

Poeta, tu razón de ser
no es ser de razón engendro;
Dios no inventó un diccionario
cuando creó el universo;
ni para nombrar las cosas
utilizó un alfabeto;
ni consultó la gramática
cuando empezó por el Verbo.

Duendecitos y coplas, 1963.


Noni Benegas

Juegos de manos, de Matilde Marín

La poesía de Noni Benegas (Argentina, 1947) es concisa y depurada; su elegancia implica un extremo distanciamiento del objeto. Sin renunciar a la ironía crítica o a la parábola iluminadora, sus versos exploran en el lenguaje, la música de las palabras, las voces del paisaje, para desvelar fragmentos de identidad.

INSCRIPCIÓN

No debería dejarse
al arbitrio de lo fugaz
la frágil sustancia
del poema

decidido
entre un borde peligroso
y su rescate.

Cartografía ardiente, 1995.