Categoría: Otras literaturas

Théophile Gautier

Roger liberando a Angélica, de Jean Auguste Dominique Ingres

El francés Théophile Gautier (1811-1872) es el maestro del parnasianismo, corriente literaria que defiende el culto a la perfección formal, las líneas puras, “escultóricas”.

EL ARTE

Sí, la obra surge más bella
De una forma rebelde
Al trabajo,
Verso, mármol, ónice, esmalte,
No más cárceles falsas!
Pero, para andar derecha,
Calza,
Musa, un coturno estrecho.
Fuera el ritmo cómodo
Como un zapato demasiado grande
De modo
¡Que todo pie lo deja y toma!
Escultor, rechaza
La arcilla que modela
El pulgar
Mientras la inspiración vuela distraída,
Lucha con el carrara,
Con el paros duro
Y escaso.
Guardianes del contorno puro;
Toma de Siracusa
El bronce en el que firmemente
Resalta
El rasgo orgulloso y encantador;
Con mano delicada
Busca en un filón
De ágata
El perfil de Apolo.
Pintor, huye de la acuarela,
Y fija el color
Demasiado frágil
En el horno del esmaltador.
Haz las sirenas azules
Torciendo de cien formas
Sus colas,
Los monstruos de los blasones,
En su nimbo trilobulado
La Virgen y su niño Jesús,
Con el globo
Y la cruz encima.
Todo pasa. El arte robusto
Sólo en la eternidad,
El busto
Sobrevive a la ciudad,
Y la medalla austera
Que encuentra un labrador
Bajo tierra,
Revela un emperador.
Incluso los dioses mueren,
Pero los versos soberanos
Quedan,
Más fuerte que los bronces.
Esculpe, lima, cincela;
Que tu sueño flotante
–Se selle
En el bloque resistente.

Esmaltes y camafeos, 1852. Traducción de Monserrat Tarrés.


Allen Ginsberg

Hombre caminando, de Nathan Oliveira

Allen Ginsberg (1926-1997) es el poeta más destacado del movimiento beat, el de mayor repercusión de la contracultura estadounidense de mediados del siglo XX.

TEMA OBJETIVO

Es cierto que escribo sobre mí mismo
¿A quién otro conozco mejor?
Dónde se juntan más sangre rosas rojas y basura de cocina
Qué más tiene mi grueso corazón, hepatitis o hemorroides–
¿Qué otro vivió mis setenta años, mi vieja Naomi?
Y si por casualidad escribo sobre política norteamericana,
sabiduría, meditación, teoría del arte
es porque leí un periódico amé
a los maestros leí libros por encima y visité un museo

8 de marzo, 1997, 12:30 a. m.

Muerte y fama, 1999, póstumo. Traducción de Ana Becciu.


Marcial

Mosaico de los peces, en La Pineda

Marco Valerio Marcial (40-104), poeta latino de origen hispano, convirtió el epigrama en vehículo útil para la caricatura y la adulación, la invectiva o el recuerdo amistoso.

NO SABE, CRÉEME, QUÉ SON EPIGRAMAS, FLACO…

No sabe, créeme, qué son epigramas, Flaco,
quien sólo los llama divertimentos y bromas.
Más frívolo es quien escribe el banquete del cruel
Tereo o tu cena, empachado Tiestes,
o a Dédalo ajustándole a su hijo las licuantes alas,
o a Polifemo apacentando sus ovejas sicilianas.
Lejos de mis libros está toda ampulosidad
y mi Musa no se pavonea con el loco traje de la tragedia.
«Sin embargo eso es lo que todos alaban, admiran, adoran.»
Lo admito: eso es lo que alaban, pero esto es lo que leen.

Epigramas, IV, 49. Traducción de Juan Fernández Valverde.


Rainer Maria Rilke

Bañista, de František Kupka

El poeta checo, en lengua alemana, Rainer Maria Rilke (1875-1926) expresó sus inquietudes existenciales en libros como Elegías de Duino y los Sonetos a Orfeo (1923). «Convertir la angustia en cosas» será la divisa de su poetizar.

¡OH, ALIENTO, TÚ, INVISIBLE POEMA!…

¡Oh, aliento, tú, invisible poema!
Puro trueque jamás interrumpido
del propio ser y el espacio del mundo.
Equilibrio en el que rítmicamente me sucedo.

Onda única del mar
que paulatinamente soy;
tú, el más rico en reservas de los mares
posibles, pura ganancia de espacio.

Cuántos de estos puntos de los espacios
estuvieron ya interiormente en mí.
Algunos vientos son como hijos míos.

¿Me reconoces tú, aire, lleno aún de lugares
en otro tiempo míos? Tú, una vez, lisa corteza,
redondez y hoja de mis palabras.

Sonetos a Orfeo, 1923. Parte II, soneto I. Traducción de Jaime Ferreiro.


Michel Deguy

Reflejos en el agua deformados por el espectador, de François Morellet

Michel Deguy (París, 1930) es uno de los autores más representativos de la tendencia metapoética que ha marcado la poesía francesa de las últimas décadas. La analogía, el símil, los contrastes, son recursos frecuentes de su obra, fuertemente influida por el pensamiento filosófico.

EL POETA

Con ojeras de muerto el poeta desciende a este mundo del milagro. ¿Qué siembra sin amplio ademán en el único surco de la arena –donde de seis en seis horas cual una sirvienta iletrada que prepara la página y el escritorio el mar con toca blanca dispone y modifica de nuevo el alfabeto vacío de las algas? ¿Qué favores concede a las cosas que nada esperan en el silencio del gris?
la coincidencia
*
Por eso el poema concluye arbitrario

Ave que manipula su jaula
Separa los barrotes del templo
Se repone del pasado Abandona el censo
Procede, ya dispuesto, a la otra versión

Y entonces el poema busca un poema más profundo
Otro bajo éste
Que se agita en su espacio bajo este trazado
Un poema más profundo bajo el poema
Un poema que empieza mal

esta escalera frágil sin fondo en la página

Saetines, 1964. Traducción de David Marín Hernández.