
El poeta aragonés Miguel Labordeta (1921-1969) es uno de los principales valedores del surrealismo durante la posguerra. Su poesía es anticonvencional y desgarrada.
ESCRIBO PARA NO MORIRME DE PENA
Escribo para no morirme de pena
para no ahogarme en esta sed de asesinar
que cubre las horribles tardes onanistas
de los afanosos alojos de los cines.
Daría mi sed y mi apellido
por un beso tan solo…
pero sólo hay saliva bajo el ardiente
pluscuamperfecto de lo humano.
Me daría por un dios dulce
que me hiciera agonizar en la luz
pero el jinete negro de mis sueños
me invita a la feroz destrucción
de la forma sangrienta de los sepulcros.
Por no entregarme a él, tan verdadero… escribo, hablo,
me devoro en mi propia locura de ser hombre.
De la época de Viento idílico y Transeúnte central, 1949-50.



