Categoría: Literaturas en lenguas extranjeras

Wallace Stevens

Bodegón con manzanas y vaso verde, de Charles Demuth

Para Wallace Stevens (Estados Unidos, 1879-1955), la poesía es «un esfuerzo del hombre insatisfecho por encontrar satisfacción a través de las palabras; a veces, del pensador insatisfecho por encontrar satisfacción a través de sus emociones».

LA POESÍA ES EL TEMA DEL POEMA…

La poesía es el tema del poema.
De aquí el poema nace

Y aquí vuelve. Entre ambos,
Nacimiento y retorno,

Hay una ausencia en lo real,
Las cosas como son. O eso es lo que decimos.

¿Pero están separados? ¿Es acaso una ausencia?
Para el poema, que allí adquiere

Su verdadera faz, verde de sol,
Rojo de nube, tierra que siente, cielo que piensa?

De éstos toma. Tal vez da
En reciprocidad universal.

El hombre de la guitarra azul, 1937. Traducción de Andrés Sánchez Robayna.


Eugenio Montale

El baño, de Fausto Pirandello

Para el italiano Eugenio Montale (1896-1981), la poesía es “una forma de conocimiento de un mundo oscuro que sentimos en torno de nosotros pero que en realidad tiene sus raíces en nosotros mismos”. Pesimismo filosófico y honda musicalidad se conjugan en sus versos.

LA POESÍA

1

La angustiosa cuestión
de si la inspiración se pergeña
en frío o en caliente no concierne
a la ciencia térmica.
El raptus no produce, el vacío no conduce,
no hay poesía en sorbete o a la leña.
Más bien parece cosa de palabras importunas
que tienen prisa de salir del horno
o del congelador. El hecho, en sí,
no es importante. Recién salidas miran
alrededor con aire de decirse:
¿qué estoy haciendo aquí?

2

Con horror
la poesía rechaza
las glosas de los escoliastas.
Pero no es cierto que la demasiado muda
se baste a sí misma
o al utilero que se ha tropezado
con ella sin saber
que él mismo era su autor.

Satura, 1962-1970. Traducción de Fabio Morábito.


Sylvia Plath

Dos mujeres leyendo, de Sylvia Plath

En la escritura de la estadounidense Sylvia Plath (1932-1963), ensimismada y doliente, predomina la indagación en el inconsciente y la obsesión por la muerte. Su pasión por el lenguaje, por sus múltiples sugerencias, se manifiesta en el valor simbólico con que viste las anécdotas cotidianas.

POEMAS, PATATAS

La palabra, definiendo, amordaza; el verso trazado
Destierra a sus iguales más vaporosos, y medra, asesino,
En organizaciones que los versos imaginados

Tan solo pueden rondar como fantasmas. Recios como las patatas,
Como las piedras, sin conciencia, la palabra y el verso se resisten,
Ceden bien poco. No es que sean burdos (aunque

Con frecuencia luego haya que modificarlos
Por delicadeza o equilibrio) sino que continuamente
Me dan menos de lo que deben: por una razón

O por otra, continúan decepcionándome.
Antipoética, antipictórica, la patata, en cambio,
Apiña sus nudosos marrones en una página
Inmensamente superior; y también la piedra roma.

1958. Poesía completa, 1981. Traducción de Xoán Abeleira.


Marina Tsvietáieva

La obra poética de Marina Tsvietáieva (Rusia, 1892-1941), una de las más importantes de la conocida como edad de plata de la literatura rusa, se caracteriza por la experimentación con el lenguaje, los referentes culturales, la exploración en las vivencias personales y la condena a las normas sociales que ahogan la libertad del individuo.

MIS VERSOS, ESCRITOS TAN TEMPRANO…

Mis versos, escritos tan temprano
que no sabía aún que era poeta,
inquietos como gotas de una fuente,
como chispas de un cometa,

lanzados como ágiles diablillos al asalto
del santuario donde todo es sueño e incienso,
mis versos de juventud y de muerte
-¡mis versos, que nadie lee!-,

en el polvo de los estantes dispersos
-¡que ninguna mano toca!-,
como vinos preciosos, mis versos
también tendrán su hora.

Koktebel, mayo 1913

Traducción de Severo Sarduy.


Mark Strand

Restauración, de George Deem

La poesía de Mark Strand (1934-2014), poeta estadounidense nacido en Canadá, arroja una mirada exploratoria y lúcida sobre las cosas, capaz de subvertir las coordenadas lógicas y transfigurar las apariencias.

COMIENDO POESÍA
Tinta por las comisuras de mis labios.
No hay felicidad como la mía.
He estado comiendo poesía.

La bibliotecaria no lo puede creer.
Sus ojos están tristes
y camina con las manos pegadas a su vestido.

Los poemas se fueron.
La luz es débil.
Los perros subiendo por las escaleras del sótano.

Sus ojos dan vueltas,
sus patas rubias arden como rastrojos.
La pobre bibliotecaria comienza a patear y solloza.

No entiende.
Cuando me arrodillo y lamo su mano,
grita.

Soy un hombre nuevo.
Le gruño y le ladro.
Retozo con alegría en la oscuridad libresca.

Poesía selecta, 1980. Traducción de Juan Carlos Galeano.