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William Shakespeare

Lord Herbert of Cherbury, de Isaac Oliver

Los sonetos amorosos de William Shakespeare (1564-1616), dedicados a un rubio amigo y a una dama negra, muestran el mismo conocimiento profundo del corazón humano que sus dramas.

¿CÓMO PUEDE MI MUSA, TRATAR DE INVENTAR ALGO…?

¿Cómo puede mi Musa, tratar de inventar algo,
mientras que tú me alientas y esparces en mis versos,
tu exquisito argumento, demasiado excelente,
para que algún papel, vulgar, te lo repita?

¡Oh! Date tú las gracias, si algo de lo que es mío,
por digno de tu vista se ofrece a la lectura.
¿Quién sería tan necio, que de ti no escribiera,
cuando eres tú quien da la luz de la invención?

Sé la décima Musa, diez veces más valiosa,
que las antiguas nueve, que invocan los poetas
y al juglar que te llama, déjalo producir
los versos inmortales, que al tiempo sobrevivan.

Mas si mi tenue Musa, agrada en ese tiempo,
sea mía la pena y tuya la alabanza.

Soneto XXXVIII. Traducción de Ramón García González.


Luis Barahona de Soto

Dánae concibiendo a Perseo con la lluvia de oro de Zeus, de Gaspar Becerra

Partidario de la elegancia y naturalidad en poesía, el cordobés Luis Barahona de Soto (1547-1595) se opuso a los excesos verbales de los manieristas y de los primeros barrocos. Su fama la debe al poema épico Las lágrimas de Angélica, con el que se propuso continuar la historia del Orlando furioso, de Ariosto.

CONTRA UN POETA QUE USABA MUCHO DE ESTAS VOCES

Esplendores, celajes, rigoroso,
selvaje, llama, líquido, candores,
vagueza, faz, purpúrea. Cintia, ardores,
otra vez esplendores, caloroso;

ufanía, apacible, numeroso,
luengo, osadía, afán, verdor, errores,
otra y quinientas veces esplendores;
más esplendores, crespo, glorioso;

cercos, ásperos, albos, encrespado;
esparcir, espirar, lustre, fatales,
cambiar, y de esplendor otro poquito;

luces, ebúrneo, nítido, asombrado,
orna, colora, joven, celestiales…
Esto quitado, cierto que es bonito.


Pierre de Ronsard

Gabrielle d' Estrées y su hija, anónimo francés de la Escuela de Fontainebleau

Pierre de Ronsard (1524-1585), el más importante poeta del Renacimiento francés, formó parte de La Pléyade, grupo de poetas que intentaron revitalizar la lengua y la literatura francesas inspirándose en los clásicos latinos y en Petrarca.

CON LAURELES Y MIRTOS HOJA A HOJA TRENZADOS…

Con laureles y mirtos hoja a hoja trenzados,
cuando Helena tejía una bella corona
me llamó por mi nombre: recibid este don,
a mí sola, Ronsard, cantaréis en la vida.

Escuchándola, Amor, con sus férreos dardos
me entra Helena en el pecho, me hace ser su cantor:
que un asunto tan fértil no sorprenda a tu pluma,
cuanto más grande el tema, morirás más cual cisne.

Dijo Amor, y tocó con sus alas mi cuerpo.
Oí el ruido de su arco y las hojas eternas
de los mirtos sentí agitarse en mi frente.

Adiós, musas, adiós, a vosotras renuncio.
Mi Parnaso es Helena, y si tengo esta amada
será mío el laurel, no es posible el fracaso.

Sonetos para Helena (1574), I, 56. Traducción de Carlos Pujol.


Cristóbal de Castillejo

Orfeo tocando la vihuela, grabado del libro El Maestro, de Luis de Milán

Cristóbal de Castillejo (1492?-1550), poeta nacido en Ciudad Rodrigo, de profunda cultura humanística, representa dentro del primer Renacimiento la reacción antiitalianista y la defensa del verso octosílabo tradicional.

REPRENSIÓN CONTRA LOS POETAS ESPAÑOLES QUE ESCRIBEN EN VERSO ITALIANO

Pues la sancta Inquisición
suele ser tan diligente
en castigar con razón
cualquier secta y opinión
levantada nuevamente,
resucítese Lucero,
a corregir en España
una tan nueva y extraña,
como aquella de Lucero
en las partes de Alemaña.
Bien se pueden castigar
a cuenta de anabaptistas,
pues por ley particular
se tornan a bautizar
y se llaman petrarquistas.
Han renegado la fee
de las trovas castellanas,
y tras las italianas
se pierden, diciendo que
son más ricas y lozanas.


Jorge de Montemayor

Lucrecia, de Maestro

Jorge de Montemayor (c.1520-c.1561), poeta y narrador español de origen portugués, es el creador, con La Diana, de la novela pastoril. Es autor también de poemas bucólicos, a imitación de las églogas de Garcilaso, de sonetos y canciones petrarquistas y de composiciones de temática religiosa.

LOS QUE DE AMOR ESTÁYS TAN LASTIMADOS…

Los que de amor estáys tan lastimados,
que el remedio buscáys en causa agena
y con ver mayor mal curáys la pena
a que os da causa amor y sus cuydados,

venid a leer mis versos, do pintados
veréys tormentos tristes más que arena,
que están vivos en mí, do amor ordena
que estén para este effecto diputados.

Y aunque suffrido ayáys pena y tormento,
y nunca podáys lo que esperastes,
o con ausencia estéys siempre lidiando,

en viendo la passión que amando siento,
todos confessaréys que nunca amastes,
o si algún tiempo amastes, fue burlando.

Cancionero, 1554.