
El orensano José Ángel Valente (1929-2000) concibe la poesía como medio de conocimiento de la realidad. En su trayectoria, a la reflexión sobre lo histórico sucede la meditación sobre el sentido del ser.
NADA ESTÁ ESCRITO
Nada está escrito.
Ni un nombre. Lo cumplido
no es mío. Abierto
está mi ser a lo posible. Voy.
Y sin saber pregunto
adónde voy,
porque nada está escrito.
Ni un labio, ni la luz
que en su extensión reposa,
ni ese cuerpo fugaz
un instante entregado
al aire, más real,
que súbito lo crea.
Quedan las formas sólo,
vacías, lo vivido,
la memoria anegando
vanamente palabras.
Duro entre los mortales
oficios es el canto.
Porque yo he dicho amor
o primavera o muerte,
y no te he pronunciado,
única y mía,
mi palabra final
en mí desde el principio.
Amor o primavera
o muerte. El mundo empieza
aún. Tú estás en mí
futura, trémula,
no dicha, haciendo
luz posible mis labios
bajo este cielo abierto
donde nada está escrito.
Nada está escrito, 1952-1953.



