Categoría: Otras literaturas

Victor Hugo

Castillo en paisaje fantástico, de Víctor Hugo

Victor Hugo (1802-1885) es el más fecundo e importante escritor del romanticismo francés. En sus versos defiende la supremacía de la inspiración (el genio creador) sobre la técnica.

UN POETA ES UN MUNDO

Un poeta es un mundo encerrado en un hombre.
Plauto en su cráneo oscuro sentía hormiguear Roma;
Melesígenes, ciego y vidente soberano
Cuya ceguera obstinada entristecía sus ojos,
Tenía en sí a Calcas, a Héctor, a Patroclo y a Aquiles;
Prometeo encadenado forcejeaba en Esquilo;
Rabelais lleva en sí un siglo; e incluso nada es más cierto
Que siempre los pensadores coronados con su luz,
Desde Homero inagotable hasta el más profundo Shakespeare,
Todos los santos poetas, parecidos a las madres,
Han sentido a muchos hombres removerse en sus entrañas,
El primero al rey Príamo, y el segundo al rey Lear.
Su fruto crece en su frente como en vientre de mujer.
Van a soñar a lugares desiertos, tienen en su alma
Brotes del azul eterno que resplandece y sonríe;
O bien están melancólicos, y en su espíritu sombrío
Escuchan carros que ruedan y van cargado de truenos.
Estos grandes visionarios caminan siempre azorados.
Tan adelantados van, que no saben nada más.
Arquíloco va apoyándose sobre el yambo cojeando,
Eurípides va escuchando a Minos, Fedra y el incesto.
Molière ve venir con él a su taciturno Alcestes,
A Arnolfo con Inés, a la aurora con el búho,
Y a la sabiduría en lloros con la risa de un loco.
Cervantes pálido y dulce conversa con Don Quijote;
Al oído de Job, Satán disfrazado cuchichea;
Dante sondea el abismo que se abre a su pensamiento;
Horacio ve danzar a los faunos de ojos verdes,
Y Marlowe sigue de lejos en el fondo de los bosques
El negro aquelarre huyendo con su jauría en la sombra.

Y así pues, rodeado por esta muchedumbre invisible,
Para la gran creación, el poeta es sagrado.
La hierba es para él más blanda y la cueva acogedora;
Cuando él anda sobre el musgo, Pan se queda callado;
La naturaleza, viendo distraído a su gran niño,
Vela sobre él; y si acaso hay una trampa en el bosque,
La zarza desde un rincón, tirándole de la manga,
Dice: ¡No vayas por ahí! Bajo sus pies la brusela
Se estremece; y en el nido, en el breñal que se agita,
En la hoja, una voz, confundida con el viento,
Se pone a murmurar: –¡Éste es Shakespeare con Macbeth!
–¡Ése es Molière con Don Juan! –¡Aquél Dante con Beatriz!
Ante él la hiedra se aparta, los matorrales, como grifos,
Retiran su arisca espina, y las encinas gigantes,
Mudas, dejan caminar bajo sus espesas copas
A estos grandes espíritus hablando con sus fantasmas.

La leyenda de los siglos, 1859-1883. Traducción de José Manuel Losada Goya.


José Saramago

Thot, de Nadir Afonso

Conocido y respetado como novelista, el portugués José Saramago (1922-2010) es también un inspirado poeta. En sus versos medita, con un estilo denso y contenido, acerca del mundo contemporáneo, el amor, los sueños o la propia poesía.

ARTE POÉTICA

¿Viene de qué el poema? De cuanto sirve
Para trazar a escuadra la sementera:
Flor o hierba, floresta y fruto.
Pero avanzar un pie no es hacer jornada,
Ni cuadro será el color que no se inscribe
Con acierto riguroso y armonía.
Amor, si lo hay, con poco se conforma
Si, por ocio de alma acompañada,
Del cuerpo le basta la presciencia.

No se olvida el poema, no se aplaza,
Si el cuerpo de la palabra es moldeado
Con firmeza, ritmo y conciencia.

Los poemas posibles, 1966. Traducción de Ángel Campos.


Teognis de Mégara

Hermes con Dioniso niño, de Praxíteles

El griego Teognis de Mégara (siglos VI-V a. C.) es autor de breves poemas, en metro elegíaco, que cantan el amor a bellos jóvenes, en especial a su querido Cirno. Es una poesía destinada a simposios o banquetes masculinos.

ALAS A TI YO TE HE DADO, CON ELLAS EL MAR INFINITO…

Alas a ti yo te he dado, con ellas el mar infinito
y toda la tierra en un vuelo podrás recorrer
sin fatigas. En todo banquete y festejo presente
te hallarás, albergado en las bocas de muchos.
Y al son de las flautas de tonos agudos los jóvenes
en rondas de amor, con bellas y suaves tonadas
te citarán. Y cuando a las cavernas de la oscura tierra
desciendas, a las lamentables mansiones del Hades,
ni siquiera entonces, muriendo, te ha de faltar tu gloria,
sino que conservarás entre la gente tu nombre inmortal,
Cirno, y vas a viajar por la tierra de Grecia y las islas,
y a cruzar la incansable alta mar habitada por peces,
sin montarte a lomos de caballos, pues van a llevarte
los espléndidos dones de las Musas de trenzas violeta.
Y para todos aquellos, incluso del mañana, que aprecien el canto,
tú vivirás por igual, en tanto existan la tierra y el sol.
Y, sin embargo, de ti yo no recibo ni un poco de aprecio,
sino que, como a un niño pequeño, me engañas con cuentos.

Teognídeas, vv. 237-54. Traducción de Carlos García Gual.


Cecilia Meireles

Rueda, de Milton Dacosta

La poesía de Cecilia Meireles (Brasil, 1901-1964) frecuenta tres registros: la narrativa de viajes, la épica fundacional y una espiritualidad que se manifiesta como búsqueda frente al estado de intemperie en que la deja una religión cuyas respuestas no le alcanzan.

MOTIVO

Yo canto porque el instante existe
y ya mi vida está completa.
No soy alegre ni soy triste:
soy poeta.

Hermano de las cosas fugitivas,
no siento gozo ni tormento.
Atravieso noche y días
al viento.

Si desmorono o si edifico,
si permanezco o me desahogo,
–no sé, no sé. No sé si estoy
o paso.

Sé que canto. Y la canción es todo.
Eterna sangre tiene el ala ritmada.
Un día sé que estaré mudo:
–Después, nada.

Viaje / Vaga música, 1939. Traducción de Adriana Amante.


Charles Bukowski

charlesbukowski2

La poesía de Charles Bukowski (1920-1994), figura decisiva de la contracultura estadounidense, está escrita en un lenguaje directo, descarnado. Versificador prolífico, Bukowski concibe la poesía como una forma de expresión de su feroz individualidad. En sus versos hallamos emoción, ternura, brutalidad y humor a partes iguales.

POESÍA

se
necesita
mucha

desesperación

insatisfacción

y
desilusión

para
escribir

unos
cuantos
poemas
buenos.

no está
al alcance
de todos

ni

escribirla

ni

leerla
siquiera.

Poemas de la última noche de la tierra, 1992. Traducción de Juan Vázquez.