Etiqueta: XXI

Manuel Ruiz Amezcua

Rosas y rejas, de José Luis Resino

Para el poeta jiennense Manuel Ruiz Amezcua (1952), la gran poesía es la que nos entrega “el núcleo de la condición humana, su verdad intemporal: su resistencia al tiempo y al olvido”. Alejado de modas y grupos, en su obra no están reñidos la intensidad dramática y el rigor técnico.

ESCRIBIR SOBRE COSAS…

Escribir sobre cosas
que no tienen sentido,
que nunca lo tuvieron
y que no lo tendrán jamás.

Conformar el destino
que no nos pertenece
y arañar el amparo
de la inutilidad.

Saber que todo llega muy deprisa
para quien no cree en nada
y se olvida de todo,
lo que está violentado
y lo que no.

Empezar y no acabar nunca nada
y volver a empezar
sabiendo que nunca nada encierra nada
y que nada tiene sentido
salvo el tiempo en su destrucción.

Consumirse despacio
y vivir rodeado
de la más absoluta negación.

Ver la eterna necesidad de todo
y alzar en las palabras
la única salvación.

Donde la huida, 2001.


Blas Perozo

Las comadres, de Abigail Varela

La poesía de Blas Perozo Naveda (Venezuela, 1943) se caracteriza por el rechazo de la estética tradicional, el uso de expresiones dialectales de su Maracaibo natal, lo humorístico y lo satírico. Formó parte del movimiento Maracuchismo-Leninismo.

ESO QUE LLAMAN TEORÍA POÉTICA ES MENTIRA

Yo digo
y acuso a los intelectuales
de derecha y de izquierda
de mi ciudad
a unos porque tienen miedo
de decir
vos
que te caés
del tarantín
María Bonita
acordate de Acapulco
en público
porque en secreto
en los bares del centro de la ciudad
en la placita del buen maestro
sí lo decían
Yo digo y acuso
a los poetas
malditos rabiosos y malditos bajo cuerda
de mi ciudad
a unos porque tienen miedo
de decir
amor mioturostroqueridonosabeguar-
darunsecretodeamor
y
teseguiréhastaelfindeestemundo
en público
en la linealidad de esa cuerda
que
se abre
qués la palabra del poema
yo los acuso
a ellos más que a nadie
a los más jóvenes poetas de mi ciudad
porque siguen teniendo miedo
de la palabra que han dicho a diario
porque tienen miedo a la noción del ridículo
a la chabacanería
al floklore
y sobre todo
porque
todavía
tiemblan
ante esta ciudad llamada Maracaibo.

Date por muerto que sois hombre perdido, 1974.


Hugo Gutiérrez Vega

Personajes, de Miguel Condé

Las referencias culturales, en especial las literarias, teatrales y cinematográficas, abundan en la obra de Hugo Gutiérrez Vega (México, 1934-2015). Junto a ellas, caracterizan a su poesía la sencillez del lenguaje, el tono conversacional y la ironía.

«LAS INEPTITUDES DE LA INEPTA CULTURA»

I

Convencido de que existe otra forma de vivir
Li-Po se dejó llevar por el agua.

II

El poeta persa encontró que la salida
no estaba en el hueco de las palabras.

III

Píndaro demostró que también es posible la poesía de encargo
si el patrocinador no se da cuenta de la burla.

IV

De algunas traducciones al español se desprende
que los poetas mayas pasaron gran parte de su vida lloriqueando.


Armando Uribe

Sin título, de Eugenio Dittborn

Armando Uribe Arce (Chile, 1933) es autor de breves poemas en torno al dolor, la persistencia de la muerte, el asombro ante la divinidad… La indignación o la ironía marcan el tono de sus versos.

¿QUIÉN RECIBE AL POETA EN ESTE MUNDO?…

¿Quién recibe al poeta en este mundo?
Viven como ratones perseguidos
por gatos perseguidos
por perros perseguidos por su cola.

No hay lugar, 1970.


Ígor Barreto

Ígor Barreto (Venezuela, 1952) perteneció al Grupo Tráfico, que propugnó una poesía diurna y de la calle. Más tarde, abandonaría la temática urbana para plasmar una visión cuasi mística del llano venezolano.

ARS UTÓPICA

Para Armando Rojas Guardia

Los carpinteros tienen sus propias palabras
y deberían tener
su propia Academia de la Lengua,
sus poetas y ensayistas.

Los guardabosques
aún conservan el habla de la Ciudad Perdida.
La sintaxis se invierte
y sus verbos
son amables bisagras
pesadas llaves.
De Cervantes, nadie habla con tanta propiedad
como un guardabosques.

En las cárceles
florece
otra flor primitiva:
la Lengua del encierro,
el habla
de los que tienen más de once años
en la espera.
A mí un ladrón me dijo:
Acompáñame
que junto a mí

nadie te ve.

Estas son sus palabras de sigilo.

En mi país
hay poetas que lo envidiarían:
los hay parlanchines,

los hay pobres;
mas el ladrón
dice siempre lo justo.

También pensé en los albañiles
y constructores.
Un poema de Obra Limpia

siempre quise escribir.

Ser el poeta de pequeños grupos
de veinte o treinta personas.

Pesa tanto ese deseo
como el techo de una casa altísima,
este sueño
de escribir un libro
que reúna
como grupos de diversas aves
estos
distintos lenguajes.

Prefiero el andamio,
la vereda y la celda

a la puritana realeza de la Lengua.

Soy el muchacho más hermoso de esta ciudad, 1987.