Autor: editor

María Arrillaga

Los pecadores comerán primero, de Arnaldo Roche Rabell

Según Matos Paoli, la poesía de María Arrillaga (Puerto Rico, 1940) participa de la “desmitologización de la cultura convencional”, tanto en la reivindicación de la esencia sexual del ser humano como en su compromiso con la justicia social.

POESÍA

I

Poesía es emoción,
asombro de la vida,
cascabel que rompe el ruido de los tiempos
y
de los silencios.
Angustia de muerte
y
luz de todas las mañanas.
Como columpio que suena el aire
o un perro solo que muere
o un héroe solo muriendo.

II

Poesía es un sillón,
y lo que siente un hombre pobre.
Es un cajón donde se come,
y el vómito de la amargura cotidiana.

Es una perla dañada.
Una vieja en el cristal
reflejando los reflejos
desde convite absurdo
de pan y ojos que miran
el universo agrandarse.

III

Es la luz de la ciudad,
se la puede aceptar.
Soñar:
que ya pronto volveremos
a San Juan.
Que como perros mordiéndose
volveremos a querernos.

IV

Es la sangre de los besos en la noche
cuando mi última energía
desea la poesía
como amante fiel que me acompañe
al lecho del descanso.

Y entonces la palabra se hace carne y toma espíritu.
Junto a mí el ritmo de las voces
de todos los tiempos levantadas
de los hombres y mujeres que gritaron
del sentimiento al alma para afuera
para que no haya corazones solos.
Porque en medio del suicidio de las mentes
está el exquisito abismo de las voces compañeras
clamando al infinito
la humanidad del sueño de la nada apocalíptico.

Vida en el tiempo, 1974.


Juan de la Cueva

Los infantes don Felipe y doña Ana, de Juan Pantoja de la Cruz

El dramaturgo y poeta sevillano Juan de la Cueva (1543-1612) publicó en 1606 el Ejemplar poético, un tratado de preceptiva literaria en verso –lo componen tres extensas epístolas en tercetos encadenados–, que es la primera obra de esta naturaleza de nuestra literatura.

CUANTOS OIRÁN MIS LÁSTIMAS RIENDO…

Cuantos oirán mis lástimas riendo,
cuando más mi dolor les representen,
no dudo que en pláticas las cuenten
diferentes que yo las voy sintiendo.

Y sin considerar que estoy muriendo,
por devaneos míos las sustenten,
porque ajenas pasiones no se sienten,
si no es del que está en ellas padeciendo.

Al que sabe de amor las mías le ofrezco,
que el sabio puede mucho, aunque esté solo;
que no doy al vano vulgo mis querellas,

solo al que siente el mal que yo padezco.
Pues sola una centella, que da Apolo,
alumbra más que todas las estrellas.

Obras, 1582.


Saúl Yurkievich

En la orilla del río, de Adolfo Nigro

La poesía de Saúl Yurkievich (Argentina, 1931-2005) se caracteriza por el rechazo de toda preceptiva literaria y por la continua experimentación en las posibilidades del lenguaje poético. Sus innovaciones formales no restan hondura reflexiva al contenido de sus versos.

POR UNA POESÍA MÁS

magnética que telúrica

organizada que orgánica

intencional que instintiva

empírica que inspirada

real que realista

concreta que misteriosa

terrestre que celeste

paradójica que parabólica

parlería que paroxismo

gratuita que utilitaria

experimental que sacramental

subliminal que sublime

pulsional que pundonorosa

temperamental que temperada

disonante que tonal

diacrónica que sincrónica

diatópica que utópica

cerebral que medular

ventral que cardíaca

vocal que pectoral

visual que visionaria

táctil que táctica

gnómica que mágica

erótica que heroica

tentativa que taxativa

mítica que matemática

aleatoria que aligera

lúdica que ritual

formal que expresionista

elusiva que efusiva

analógica que alegórica

humor que sacramento

sustancial que esencial

plural que singular

fabril que febril

fantasmagórica que fantástica

sed que ciencia

acrimonia que ceremonia

volatinera que vocativa

sensualidad que sensibilidad

apelativa que apocalíptica

apuesta que apostolado

exorbitante que evanescente

armería que armonía

mester que misterio

farsa que fasto

alegrón que alegato

algoritmia que alquimia

aventura que envergadura

burlesca que bautismal

neuma que numen

sema que cima

confusa que confesa

precisa que posesa

posesa que profesa

plagiaria que plegaria

farándula que farmacopea

catálogo que decálogo

perceptiva que preceptiva

electrón que calostro

albañil que albañal

engarce que engrase

operador que medium

semblante que semblanza

untura que unción

ciruela que serafín

picotero que pedagogo

charada que chancro

crucigrama que cremallera

diablura que exorcismo

supurativa que superlativa

puntura que puntilla

percusor que pavana

metralla que minuet

album que alud

vórtice que vértice

seso que caracú

ventríloco que ventrículo

mirlo que mártir

bodegón que retablo

contrapelo que contrapeso

agujeros que agüeros

púbica que pública

correría que corolario

laberinto que logaritmo

azar que azor

ludo que laúd

lima que limo

garrapato que garrapata

caníbal que Calibán

taberna que tabernáculo

soma que sumum

tropel que trofeo

pinza que pira

carnaval que aquelarre

alumbre que alambique

cloaca que cónclave

loro que loor

tomate que anémona

pamplina que pandemonio

trovero que profeta

pedorrea que céfiro

bombarda que carrillón

engastar que engatuzar

retrete que trono

serenata que sermón

madrigal que mandrágora

navegante que nibelungo

bufón que buda

semen que cenit

letra que latría

ventosa que vedanta

ábaco que cábala

balada que baliza

recorte que rogativa

regalo que regalía

montepío que monumento

mundo que módulo

Acaso acoso, 1982.


Halfdan Rasmussen

Composición, de Ejler Bille

En la poesía del danés Halfdan Rasmussen (1915-2002) se distinguen dos tendencias fuertemente diferenciadas: la poesía de contenido político y social –fue militante de la resistencia durante la ocupación alemana de Dinamarca– y la poesía humorística, de contenido más personal.

SOBRE LA PERFECCIÓN

Cada vez que voy a escribir el poema perfecto,
y es algo que intento una y otra vez,
la mano se me pone a temblar y me ataca el reumatismo
y la estilográfica echa borrones.

Y cuando estoy tranquilo y se ha aplacado el reumatismo
y mi estilográfica escribe persistentemente,
es mi mujer la que entra cada dos minutos
a preguntar si he terminado ese poema.

Y cuando por fin logro redimirlo
a través de dolores y zozobras,
falta ese temblor, ese reumatismo y esos borrones
que tiene lo perfecto, si es que existe.

Tonterías y variedad, 1981. Traducción de Francisco J. Uriz.


Ígor Barreto

Ígor Barreto (Venezuela, 1952) perteneció al Grupo Tráfico, que propugnó una poesía diurna y de la calle. Más tarde, abandonaría la temática urbana para plasmar una visión cuasi mística del llano venezolano.

ARS UTÓPICA

Para Armando Rojas Guardia

Los carpinteros tienen sus propias palabras
y deberían tener
su propia Academia de la Lengua,
sus poetas y ensayistas.

Los guardabosques
aún conservan el habla de la Ciudad Perdida.
La sintaxis se invierte
y sus verbos
son amables bisagras
pesadas llaves.
De Cervantes, nadie habla con tanta propiedad
como un guardabosques.

En las cárceles
florece
otra flor primitiva:
la Lengua del encierro,
el habla
de los que tienen más de once años
en la espera.
A mí un ladrón me dijo:
Acompáñame
que junto a mí

nadie te ve.

Estas son sus palabras de sigilo.

En mi país
hay poetas que lo envidiarían:
los hay parlanchines,

los hay pobres;
mas el ladrón
dice siempre lo justo.

También pensé en los albañiles
y constructores.
Un poema de Obra Limpia

siempre quise escribir.

Ser el poeta de pequeños grupos
de veinte o treinta personas.

Pesa tanto ese deseo
como el techo de una casa altísima,
este sueño
de escribir un libro
que reúna
como grupos de diversas aves
estos
distintos lenguajes.

Prefiero el andamio,
la vereda y la celda

a la puritana realeza de la Lengua.

Soy el muchacho más hermoso de esta ciudad, 1987.